Guest Column

            Hispanic Link News Service

Column No. 51162s

HISPANIC LINK

11/21/11

   

UN REMEDIO MARÍTIMO PARA NUESTRA RESACA DE LA GUERRA FRÍA

Richardo Chavira

Hispanic Link News Service

   

Hace unas semanas, David Plouffe, asesor principal al presidente Obama, me envió un correo electrónico a mí, y supongo, a muchos otros más, para preguntar si tenía ideas para la generación de empleos.

   

En realidad, sí que tengo ideas.

   

Tan importante como son para la recuperación de nuestra nación, la mayor parte de los 300 empleos que tengo pensado irían probablemente a hispanos, el grupo que ha sufrido particularmente con el golpe de la recesión. Con el tiempo, seguirían otros empleos, y la economía recibiría un auge de varios cientos de millones de dólares.

   

No obstante, nada de esto será realidad al menos que la Casa Blanca sea capaz de superar las políticas electorales a corto plazo y la mentalidad de la guerra fría.

   

La generación de empleos vendría de la propuesta de un servicio de transbordador entre la Florida y la isla de Cuba.

   

Sí, Cuba.

   

Tal vez para evitar una reacción adversa del cabildo de exilados políticos, hasta el momento la Casa Blanca ha sido reacia a la idea de autorizar el servicio.

   

El embargo y la prohibición de viajes impuestos por los Estados Unidos hacen que sea ilegal que casi toda persona que vive en los EE.UU. viste Cuba. Se exime a los cubano-americanos de estas restricciones.

   

Este año, después que el presidente levantara hasta más restricciones contra los viajes a Cuba en enero, el número de cubano-americanos que van a visitar a la familia en Cuba ha aumentado a 400 mil.

   

Para la mayoría, las visitas no son sólo visitas a la familia, sino que son también misiones humanitarias. Con la dificultad de conseguir casi todo en la isla, los parientes llegan cargados con ropa, zapatos, electrodomésticos y por el estilo.


La única manera de hacer el viaje es mediante charter aéreo, los cuales limitan lo que se puede llevar a bordo, y cobran fuertes cuotas de bagaje para mucho de lo que sí se permite. 


Un transbordador – imagínense un crucerito con cabinas y servicio de comidas completo – ofrecería pasajes considerablemente más económicos. Los pasajeros podrían traer a bordo cantidades casi ilimitadas de bienes – televisores, microondas, productos de cocina, por ejemplo.

   

Y los empleos, tanto en el puerto como a bordo de las naves, requerirán de empleados bilingües. Para los cubano-americanos, no hay pierde.

   

Lo triste es que los que eligieron para representar sus intereses no piensan de esta manera. El senador republicano por la Florida, Marco Rubio, quisiera ver que se limite más el permiso de viajes existente, alegando que es poco más que una salvación para el gobierno cubano. Rubio representa a aquellos políticos cubano-americanos quienes evidentemente piensan que se les eligió sólo para dar batalla al gobierno cubano.

   

Tanto él como otros políticos cubano-americanos no ven que sus electores tienen un profundo deseo de ver a la familia, sea quién sea el que tenga el mando en La Habana.

   

Se entregó la solicitud para iniciar el servicio de transbordador hace dos años. Va de la mano con la política establecida estadounidense de fomentar el contacto humanitario, persona a persona. Un transbordador sencillamente cambiaría el medio de transporte y, claro, haría la visita a la familia mucho menos costosa.

   

El gobierno cubano está oficialmente a favor del vínculo por transbordador. Si bien muchas agencias de gobierno estadounidenses han dado a entender que lo apoyan en privado, el proyecto requiere de una luz verde de la Casa Blanca para permitir que el Departamento del Tesoro emita una licencia de explotación. Se dice extraoficialmente que son los altos funcionarios de la Casa Blancas y los estrategas de reelección los que se preocupan que se verían reducidos los votos y las donaciones a la campaña si optan por aprobar el servicio.

   

Otro factor es la mentalidad de la guerra fría que sigue infectando las relaciones entre los EE.UU. y Cuba. No se cuestiona el que Cuba sea una dictadura, pero hace mucho tiempo ya que dejó de ser una amenaza a la seguridad de los Estados Unidos.

   

No obstante, los que elaboran nuestras políticas con frecuencia están capturados dentro de la noción que si hacemos cualquier cosa que podría beneficiar hasta remotamente al gobierno cubano, es que estamos perjudicando la seguridad nacional de los EE.UU.

   

No respondí al correo electrónico del señor Plouffe, pero lo haré ahora.

   

Dígale al presidente, señor Plouffe, que tiene una oportunidad dorada para generar unos empleos en el sur de la Florida, y para demostrarles a los hispanos y al resto de la nación que no está sujeto a unas políticas limitadas y anticuadas.

   

(Ricardo Chavira es consejero de asuntos caribeños para United Caribbean Lines y Seabridge Ferry Services. Comuníquese con él a: ricardochavira50@yahoo.com).

    Para ver esta columna y más, visite www.HispanicLink.org.

    ©2011

    FIN