Sin Pelos
Making the News
Arts and Entertainment
National News Briefs
Corporate Classifieds
National Calendar
Political Poop
Media Report
Advertise
Subscribe
Feedback
Guest Columns

Inmigracion: ¿Es el Problema la Solucion?

Column No. 4054s HISPANIC LINK 04/03/05 Column 3

(NOTA DEL EDITOR: Hispanic Link News Service hace 25 años publicó esta columna. No hay nada nuevo bajo el sol.)

Clave número 1:
Hace seis meses el agosto pasado, Leonel Castillo dio su discurso de despedida como Comisionado del Servicio de Inmigración & Naturalización (INS) de la nación. El presidente Jimmy Carter todavía no ha nombrado a su reemplazo permanente.

Clave número 2:
Durante estos días el Congreso está muy callado sobre el tema de los trabajadores indocumentados.

Clave número 3:
El INS, con un poco de ayuda de la Oficina de Administración y Presupuestos, fue la única agencia federal importante que pidió al Congreso que le abatieran su provisión del año pasado.

Clave número 4:
Un grupo de ciudadanos ha asentado una demanda para que excluyan a los trabajadores indocumentados del Censo de Estados Unidos. El Censo determinará representación del Congreso.

Clave número 5:
Varios grupos, incluyendo la Comisión Selecta de Programas de Inmigración y Refugiados, y la Comisión de los Derechos Civiles, están haciendo unos estudios detallados sobre los programas y prácticas de inmigración.

Súmelos. ¿Y qué obtiene además de otro problema nacional urgente?

Claves 1 y 2 se refieren a un asunto político sin conquista. Clave 3 implica en el asunto-sin-solución a la burocracia. Clave 4 no identifica a los trabajadores indocumentados como personas. Clave 5 pone el desorden del tema en las manos de los que no tienen el poder de tomar decisiones.

Lo que usted obtiene es un problema que no es tan desagradable como la solución para la gente de poder.

El consentimiento general es que en realidad el problema es la solución.

Aún después de las elecciones de noviembre no esperan ninguna acción de nuestras fuerzas políticas y económicas para resolver el problema.

Considere:
Los trabajadores indocumentados son una bendición para muchos segmentos de los negocios de la comunidad. Trabajadores baratos, enérgicos, y en abundancia son difíciles de conseguir hoy en día. (Explica un cliente satisfecho: “Es cuestión económica. Si no hay producción, no hay pago. Y yo puedo remplazar una espalda mojada con otra más rápido que lo que tú puedes cambiar la cinta en tu máquina de escribir.”)

El movimiento del sindicato ya tomó su decisión: Si no les puedes ganar, hazte miembro—o que ellos sean miembros tuyos. Regístrelos y cobre sus cuotas.

Los trabajadores indocumentados también constituyen un instrumento muy útil para el programa político extranjero. Si México palpa que necesita una frontera con grietas como una protección política interna y el presidente Carter desea con vehemencia el petróleo de México, pueden llegar a un acuerdo. O si el presidente quiere desahogar su rabia justa contra los terroristas en Irán (o hacer algo simbólico para darnos a conocer que él es fuerte), puede aislar estudiantes de Irán y castigarlos oficialmente.

¿Y qué hay de esos ejecutivos del Servicio de Inmigración quienes tienen que dar órdenes de la inscripción selectiva y mantener el entusiasmo de sus tropas? Tal vez sea el salario de $45,000-50,000 al año, pero yo no veo que muchos se apresuren a renunciar.

Es un buen negocio para todos.

Ofrece a criminales una abundancia de gente nueva a quienes golpear y saquear sin ninguna preocupación. Da a los intolerantes una plataforma para predicar reservada y abiertamente contra el mestizaje de Estados Unidos. Y los revolucionarios tienen sus víctimas de injusticia para desfilar como prueba de que el capitalismo es cruel.

¿Hay alguien que no mencioné?

Supongo que unos puristas se quejarán que los que aplican las leyes selectivamente están perjudicando el sistema jurídico.

Tal vez haya unos 200 millones más quienes se preocupan por el impacto que tienen los indocumentados en sus trabajos y sus impuestos. ¿Pero verán nada más su repercusión personal y doméstica? Hay mucho riesgo internacionalmente. Aún los que entrenamos y con los que contamos para intervenir contra un mundo caprichoso y a veces vengativo han adivinado erróneamente con una consistencia increíble últimamente. ¿Tenemos todos la visión para verlo claramente?

¿Finalmente, olvidamos que existen los que vinieron sin papeles?

La mayoría son de México y Latinoamérica. Muchos tienen padres o hijos aquí y son las víctimas legítimas de una combinación de desórdenes de leyes injustas y reglas inconsistentes. Otros están aquí porque quieren sobrevivir.

Naturalmente, ellos también merecen consideración. Somos compasivos y justos. No podemos permitir que no sean identificados como gente.

Nunca va a haber una respuesta fácil ni un consentimiento general, pero tenemos que parar la discusión y encontrar una solución. No puede ser peor que el problema.

(Doug Martínez, de Falls Church, Va., es periodista jubilado. Cuando redactó esta columna en febrero de 1980, formaba parte del personal de Hispanic Link News Service.)

© 2005, Hispanic Link News Service
04/03/05
FIN

  About Us | Privacy Policy | Contact Us | Help
Copyright © 2002 hispaniclink.org All Rights Reserved
Site Feedback: Charlie Ericksen | Terms of Use