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Mal Remedio Para Lo Que Nos Aqueja
Angela María Kelley
| Column No. 4057s |
HISPANIC LINK |
04/10/05 |
Column 3 |
Desde el primero de abril, en Tombstone, Arizona, los voluntarios, quienes se autodenominan el Proyecto Miliciano (Minutemen en referencia a la guerra con la independencia de los EEUU), comenzaron a juntarse para llevar a cabo una manifestación de un mes de duración en la frontera de los Estados Unidos con México. Los aproximadamente mil patrulleros ciudadanos de la frontera tienen el remedio equivocado para solucionar los problemas de inmigración que nos aquejan a todos nosotros.
La mayoría de los milicianos tienen la misma frustración que yo con nuestro sistema de inmigración malogrado. Pero ellos sencillamente van detrás de una serie de remedios erróneos para los problemas que crearon nuestras políticas de inmigración fallidas.
Estamos de acuerdo con una cosa: el sistema de inmigración tiene una necesidad desesperada de reforma.
Muchos de los que participan en el Proyecto Miliciano y el movimiento anti-inmigración más amplio sienten que no podemos considerar reformas a la inmigración hasta no tener control de nuestras fronteras, pero ese razonamiento es precisamente lo contrario a la realidad. No podemos lograr el control de nuestras fronteras hasta no reformar nuestras leyes de inmigración para que sean más paralelas a la realidad. Las leyes reformadas deben cumplir con las necesidades de los patrones, los inmigrantes y los ciudadanos de esta nación.
También deben hacerse cumplir de manera eficiente y eficaz para dar mayor cabida a nuestros recursos de seguridad para que se enfoquen en las amenazas del terrorismo, el contrabando y los delitos violentos.
Así enfocada, la reforma del sistema de inmigración es mucho más realista, con mayor posibilidad de éxito, y mucho más consistente con nuestros valores y tradiciones como una nación compuesta de inmigrantes.
Por lo general, los estadounidenses no detestan a los inmigrantes. Lo que sienten es incomodidad con la ilegalidad y un gobierno que no parece cumplir con su cometido.
El enfoque miliciano trata de fusiles y agresión.
Un mejor enfoque es reconocer y reglamentar la realidad.
El presidente Bush, el senador John McCain (republicano por Arizona) y un número creciente de dirigentes de ambos partidos han revelado un nuevo enfoque. La “gran idea” que promocionan es la de crear vías legales para los inmigrantes que buscan oportunidades, permitir que los que ya están acá salir de la penumbra para participar legalmente en nuestra sociedad, implementar medidas de seguridad en la frontera inteligentes y humanitarias, y eliminar el mercado negro de documentos falsos, patrones explotadores, criminales violentos, contrabandistas, y por el estilo.
Sólo este tipo de reforma nos permitirá transformar un sistema fatal, caótico e ilegal en un sistema seguro, legal y ordenado.
El dificultar la entrada a los Estados Unidos por vías legales, para entonces fomentar el escándalo sobre la ilegalidad resultante es una estrategia política. El permitir que haya suficiente inmigración legal para que nuestros agentes en la frontera, de los servicios de inteligencia y las fuerzas del orden se concentren en amenazas legítimas a nuestra seguridad es una estrategia de seguridad.
Pero, ¡ay de nosotros! Durante el mes de abril entero, el movimiento anti-inmigranción tiene la voz para promoverse ante el público sobre la eficacia de su enfoque a la reforma del sistema de inmigración y manera de enfrentar a los inmigrantes indocumentados.
He aquí mi evaluación de lo que hasta ahora han hecho:
Hemos triplicado el tamaño de la Patrulla Fronteriza a la vez que aumentamos cinco veces su presupuesto, implementado todo tipo de dispositivo militar, aviones de espionaje, radar y vallas. Acabamos de autorizar a 2,000 agentes de la Patrulla Fronteriza más con los proyectos de ley de Reforma de los Servicios de Inteligencia y Adquisiciones que están en Congreso. Les quitamos las licencias de conducir a los inmigrantes, lo cual nos pone a todos en mayor riesgo. Les hemos eliminado el acceso a servicios sociales. Hemos reducido sus inmunizaciones, cuidados médicos y prenatales, además de las oportunidades de educación para sus hijos. Les hemos dificultado el reunirse con su familia legalmente. Les hemos cerrado las puertas de los tribunales, del derecho a juicio y a apelaciones para luchar contra la deportación. No les hemos concedido nunca la protección completa que otorgan nuestras leyes laborales.
No obstante la gente que sigue buscando la oportunidad, la libertad y una mejor vida para ellos mismos y sus hijos, siguen arriesgando su vida en pos del sueño americano. Y como nuestros padres y madres, el sueño americano lo encuentran todavía.
Una nación fundada, construida y defendida por inmigrantes en busca de la libertad, el trabajo y una mejor vida, podrá de hecho encontrar algo más que vigilantes armados como medio de reglamentación de la inmigración.
(Angela María Kelley, hija de inmigrantes colombianos y bolivianos, es subdirectora del Foro Nacional para la Inmigración, un grupo pro-inmigrantes sin afiliación partidaria ni gubernamental en Washington, D.C. Comuníquese con ella por correo electrónico a: media@Immigrationforum.org)
© 2005, Hispanic Link News Service
04/10/05
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