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Es un Mal Rap

Column No. 4058s HISPANIC LINK 04/17/05 Column 1

En la actualidad, el álbum que ocupa el primer lugar en la lista de éxitos del Billboard se titula “The Massacre”. Lo canta el artista de la música rap 50 Cent.

El álbum contiene los elementos normales del rap de línea dura: las referencias a las armas de fuego, el lenguaje soez, las ofensas étnicas y las canciones con títulos como “I’m Supposed to Die Tonight” y “Gunz Come Out”.

Su posición número uno en las listas de éxitos nos indica que los jóvenes están acudiendo en masa a los distribuidores de música, a un ritmo comparable con el que acuden los fanáticos de Harry Potter a las librerías.

Francamente, no sé qué es más preocupante, si el hecho de que dicho álbum sea el número uno en ventas en nuestra nación, o el hecho de que los jóvenes que escuchan las letras de estas canciones imiten ese estilo de componer canciones y creen sus propias melodías al estilo de Massacre.

En lugar de hacerse famosos, estos aspirantes a artistas de rap están adquiriendo una reputación y notoriedad infame.

La mejor prueba de esta afirmación es lo que le sucedió a Brock Coleman, estudiante de 17 años de escuela secundaria del norte de Texas.

A Brock se le encausó recientemente por el delito grave de acecho porque el departamento de alguaciles del condado de Dallas consideró que una canción de rap escrita y grabada por él representaba una amenaza para otro estudiante.

En la canción “Lullaby”, Brock va armado a la casa del otro estudiante y lo utiliza como una piñata.

El departamento de alguaciles dice que Brock pertenece a una pandilla y que visitó al estudiante con miembros de esa pandilla para intimidarlo.

Brock asegura que no pertenece a ninguna pandilla y que el estudiante había indicado que le había gustado la canción.

Por lo general, no daría mayor consideración a dicha historia. Al igual que tantos, me sentiría satisfecha de que se hubiese cumplido con la ley al aprehender al tipo correcto.

No lo haría, si no fuera por dos consideraciones: en todas las descripciones que se hacen de Brock, se le describe como un estudiante de honor. Y lo que la policía considera una pandilla, es para Brock, su grupo de rap.

Conozco un poco sobre grupos de rap de adolescentes. El hijo de mi primo tiene su propio grupo de rap de escuela secundaria. Es un grupo de jóvenes con pantalones holgados, cabello enmarañado, piel oscura y gestos de persona dura que podrían confundirse, con facilidad, con los recios integrantes de una pandilla callejera. Pero vaya a una de sus sesiones de grabación – con cuatro de ellos apiñados en un clóset porque, según ellos, la acústica es mejor – y comprenderá rápidamente que ellos sólo hacen lo mismo que hacíamos nosotros cuando teníamos su edad y soñábamos con convertirnos en el próximo Springsteen o Santana.

Desafortunadamente, a la mayoría de los chicos de hoy, de las zonas urbanas o de los suburbios, las únicas canciones que les interesa imitar son las canciones de rap, con palabrotas y letras de canciones amenazantes.

Además, para cantar rap no se necesita saber tocar un instrumento musical, leer música o cantar notas altas. Sólo es necesario saber rimar las palabras.

Según las personas que conocen a Brock, él siempre ha querido ser un rapero. Ha estado tan concentrado en lograr ese objetivo y en obtener buenas calificaciones, que nunca ha tenido problemas con la justicia.

En la actualidad Brock ha tenido que pagar una fianza de $5,000 para salir de la cárcel y ha tenido que matricularse en una escuela para jóvenes con problemas de conducta. Tiene que comparecer ante el tribunal el 12 de abril.

Algunas personas podrían aducir que Brock no debió haber escrito una canción como esa. Pero cuando nuestros jóvenes han crecido expuestos sistemáticamente a este tipo de canciones que ocupan los primeros lugares de popularidad, que ganan premios musicales y que se escuchan constantemente por radio y por los canales de música de cable, cuando se glorifica a estos artistas de todas las formas posibles, ¿será justo esperar otra cosa de esta generación?

Tal y como están las cosas en este momento, supongo que Brock tiene suficiente material para su propio álbum. Sólo espero que no cambie su nombre.

(Marisa Treviño, de Rowlett, Texas, es columnista colaboradora con Hispanic Link News Service y autora de Latina Lista, la cual se encuentra en www.latinalista.blogspot.com. Comuníquese con ella por correo electrónico a: mtrevino@airmail.net).

© 2005, Hispanic Link News Service
04/17/05
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