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Una Visita al Territorio Minuteman

(Primero de dos artículos)

Column No. 4059s HISPANIC LINK 04/17/05 Column 2

Llegué al territorio de los Minuteman (el Proyecto Miliciano: Minuteman en referencia a la guerra de la independencia de los EEUU) vestido apropiadamente con mi chaqueta nueva de camuflaje (una ganga de $4.99, adquirida en una tienda de artículos de segunda mano) y una gorra deportiva prestada. Mi compañera, la periodista gráfica Diana Molina, resguardaba su tez clara con un sombrero vaquero adornado con manchas de leopardo. La semana pasada nos confundimos bastante bien con alrededor de 450 guardianes civiles de la frontera, mientras estos patrullaban la región fronteriza entre Arizona y México. Nuestra vestimenta nos permitió conseguir una invitación al campamento de operaciones del proyecto Minuteman y una entrevista con James Gilchrist, su co-líder.

Su meta, nos indicó Gilchrist, es llamar la atención de la nación a una frontera malograda y obligar a los políticos recalcitrantes a tomar acción. A pesar de su desconfianza en la prensa, los minutemen (con un 10 por ciento de mujeres) realizan un esfuerzo considerable por captar la atención de los medios de comunicación.

Ellos reclutaron más de 1,000 voluntarios para patrullar la región fronteriza de Arizona durante el mes de abril. Planifican enviar a algunos reclutas a sobrevolar la región en los próximos días.

Mark Adams, del Ministerio Interfronterizo Presbiteriano (PBM por sus siglas en inglés), trabaja justo enfrente de Douglas (con una población de 14,000 personas), en Agua Prieta (con una población de 120,000 personas), en donde muchos emigrantes planifican su entrada a los Estados Unidos. Es una región en donde la patrulla fronteriza realiza un promedio de 580 detenciones diarias.

Adams concuerda con el planteamiento de que la política migratoria actual de los Estados Unidos se encuentra “en completo desorden”. En torno al proyecto Minuteman, expresó que “No lo consideramos provechoso, pero no creemos que los minutemen sean el problema”.

Los minutemen se sientan en sillas para el césped y en vehículos a lo largo de una carretera de grava y arena, y escrutan el desierto de México a través de una verja coronada con siete vueltas de alambre de púas. Ven cactus y maleza, veredas y agujeros en la verja, con montañas color castaño pardo como telón de fondo, iguales a las que tienen a sus espaldas. Es un lugar muy caliente durante el día, y frío – con temperaturas en los 50 grados – durante la noche, cuando intercambian sus binoculares por linternas eléctricas.

Patrullan dos tramos fronterizos de media milla: uno cerca de Douglas y otro cerca de Naco, a unas 30 millas hacia el oeste. Cada área está custodiada hasta por 30 minutemen, divididos en grupos de dos o tres individuos. Hacen turnos de ocho horas. Escuchan música durante el día y prenden y apagan sus focos durante la noche para disuadir, en lugar de capturar.

A las 10 de la noche, Chris Simcox, el otro líder del proyecto Minuteman, se encuentra de pie en la plataforma de su camioneta, a unas cuantas millas al este de Naco. Escudriña el frío y oscuro desierto de México a través de un dispositivo infrarrojo de barrido frontal (FLIR por sus siglas en inglés) que percibe el calor, en lugar de la luz. El proyecto, explica, proporciona el modelo para la reforma migratoria que le gustaría ver.

Aparte de su interés en sellar la frontera, Gilchrist afirma que no está muy familiarizado con los asuntos económicos y de política exterior para hacer otras recomendaciones de reformas. Su problema es la frontera y está considerando aspirar a un cargo público.

La cantidad de guardianes de la frontera menguó durante la semana a un poco más de cien, pero se espera que lleguen más durante los fines de semana.

Los minutemen no son una cuadrilla monolítica, pero prevalecen algunas semejanzas. Casi todos son blancos. La mayor parte de ellos aparentan ser mayores de 40 años, y muchos, como “Popeye”, de Nueva York, lucen mucho mayores. Cerca de una cuarta parte de ellos están armados. Expresan desaliento y disgusto con los “invasores extranjeros” que han venido a alejar y con los políticos estadounidenses que no detienen la corriente.

(Jake Rollow, de Washington, D.C., es columnista colaborador con Hispanic Link News Service.)

Próximo: Fracaso o Exito: Rollow pregunta a un grupo de voluntarios del proyecto Minuteman sobre sus frustraciones y expectativas.

© 2005, Hispanic Link News Service
04/17/05
FIN

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