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¿Quiere Sentirse Americano? Viaje al Extranjero

Column No. 4093s HISPANIC LINK 07/03/05 Column 3

¿Son todos los americanos tan oscuro como tú?

Esa era la primera pregunta que me hicieron mientras estaba sentado en un café con vista al puerto de la cuidad de Sydney.

Le di un vistazo a mis antebrazos color caramelo y subí la mirada.

“Por supuesto. Todos nosotros”, contesté, sonriendo. “Supongo que no nos podemos parecer todos al hombre de Marlboro”.

Andrew, quien estudiaba en la Universidad de Sydney, brevemente tenía cara de confundido y luego sonrió.

“Pues, ¡qué bien!” contestó, y preguntó si me podría invitar a tomar mi primera cerveza australiana.

Era mi segunda noche en Australia y nunca había viajado tan lejos de mi hogar. Fue el primer encuentro con alguien que no había tratado con muchos americanos, y menos un hispanoamericano.

Fue ahí, tan lejos de Los Angeles, que me di cuenta que había conocido un hombre preparado sin absolutamente ninguna noción ya establecida de quién yo era (además de ser americano), ningunos prejuicios sobre mi etnicidad, y ningún entendimiento sobre los estereotipos feos que batallaré por el resto de mi vida en Estados Unidos.

Esencialmente, era mi primera muestra de libertad.

Claro está, aún con Andrew y otros australianos, tuve que desmentir varios estereotipos que tenían de americanos en general. Por ejemplo, le expliqué a Andrew que no todos los americanos gozábamos de muchas riquezas; a algunos de verdad nos preocupa temas del medio ambiente y asuntos de derechos humanos internacionales; la mayoría no desayunamos hamburguesas; y muchos, incluyéndome a mí, no tenemos varias armas de fuego para resolver conflictos con los vecinos.

Pero eso, por supuesto, era bien fácil.

Luego de años de resistir el sutil, constante y calculado desarrollo de estereotipos y despectivas caricaturas de latinos a través de los Estados Unidos, finalmente estaba mayormente libre, para construir mi propia identidad, algo que muchos en Estados Unidos no toman en serio.

Es difícil imaginar que eso ocurrió hace once veranos. Ahorré por más de un año para ese viaje, lavando baños, escribiendo notas, y recaudando fondos para mi universidad. El esfuerzo, y lo que aprendí de mi viaje, valió cada centavo.

Hoy en día, como en ese entonces, el prejuicio nos rodea. Esto ha sido recientemente confirmado por las actividades en contra de los inmigrantes que han auspiciado varios grupos en la frontera sur, además de las notas de opinión escritas por personas que manifiestan su orgullo americano con palabras peyorativas.

Aunque mi abuelo llegó a América en el 1915, hay quienes asumen que soy un extranjero (a veces hasta los mismos extranjeros) en mi país natal, y por ende, indigno a los derechos y las libertades que son parte de la ciudadanía estadounidense que no obstante van desvaneciendo.

Pero no en Australia.

Tuve que viajar varios miles de kilómetros fuera de mi propio país para saborear lo que una mayoría de americanos gozan el año entero: el poder de determinar su propia identidad.

Desde esa fresca noche en Sydney, he tenido la oportunidad de viajar a casi 20 otros países ?\ hasta llegué a vivir en uno ?\ donde he tenido la oportunidad de conocer un sinnúmero de desconocidos y hacer amistad con varios, muchas veces soy el primer hispanoamericano que conocen.

Cuando me pongo a pensar, creo que he podido añadir una capa cultural rica y más compleja sobre la definición de quienes son los americanos. Para muchos a través del mundo, me convertí en la nueva cara de América, uno que reafirma su diversidad en opinión, cultura y pensamiento político. De eso es lo que se trata América, ¿verdad?

Durante mis viajes, he llegado a entender que el prejuicio, sutil o explícito, existe en todas partes. Muchos países, incluyendo Australia, tienen crecientes problemas debido al prejuicio, racismo, y el enfoque en un grupo étnico en particular, cosas que son basadas en la ignorancia y el temor. No soy tan ingenuo para pensar que solamente pasa en Estados Unidos.

Pero, si vamos a vivir basado en nuestros ideales americanos, entonces nos falta mucho por hacer. Hay esperanza, no obstante, que el estar libre de estereotipos y caricaturas despectivas existe lejos de nuestras fronteras. Es mi deseo que algún día no tenga de ir de viaje para vivirlo de nuevo.

(Edgard Barrios Acevedo es un maestro y escritor basado en Los Angeles. Es autor de Dancing Under The Sun, y The Ultimate Teen Relationship Guide. Puede ser contactado por correo electrónico a: edwardfactor@yahoo.com)

© 2005, Hispanic Link News Service
07/03/05
FIN

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