| Alou de los Gigantes Marca la Linea
En Charla Deportiva Racista
Marcos Bretón
| Column No. 4109s |
HISPANIC LINK |
08/14/05 |
Column 1 |
| Para la sección deportes u opinión |
Tiene que ser una temporada maldita para los Giants cuando sus mejores victorias en serie del año se hunden en la perorata teñida de discriminación racial que se echó el locutor de un programa radial, egresado de la universidad estatal de Sacramento, el ahora suspendido Larry Krueger, quien enconó por la estación KNBR que se había cansado de los “bateadores caribeños sin sesos dar con machetazos al fango todas las noches”.
Wow. Parece que al gerente de los Giants, Felipe Alou, nacido en la República Dominicana y orgulloso de ello, no le gustan las críticas contra sus jugadores cuando sugieren estupidez de una sola región – el Caribe. En este caso, el Caribe significa dominicano, venezolano, hispanohablante, extranjero y latino.
Alou, quien nunca ha sido saltón, se ha puesto furioso ahora de maneras que no han de ser malinterpretadas. No está reaccionando violentamente a las palabras de un tipo desorientado. Alou está de pleito porque puede. Alguien le dio un empujón, entonces él se lo está devolviendo. Se niega a entrevistarse en KNBR hasta que la estación que ha transmitido desde siempre los partidos de los Giants – y que es dueña de una parte del equipo – comprende su posición de “no te atrevas a meterte conmigo”.
“Esto no lo podemos perdonar”, me dijo Alou el domingo por la mañana durante una entrevista por teléfono. “Yo diría que han pasado 40 años desde que he oído semejantes palabras (KNBR) no quiere reconocer la seriedad de la ofensa. Es como si no quisieran entender la gravedad de lo que se dijo. No les importa”.
KNBR ha suspendido a Krueger durante una semana y sin pago, pero ha dicho no lo va a despedir, y para Alou la suspensión es “un golpecito en la mano”.
Está bien. Ninguno de nosotros debemos dejarnos atrapar por el carrusel de la ofensa racial porque esto no trata de que si Krueger es racista o no. No tiene eso nada que ver. La diarrea verbal de Krueger no tiene ninguna semejanza al racismo legítimo del mundo real, nada que ver con los trabajadores de los campos que se mueren de insolación este verano en California. Eso sí que samaquea a la humanidad.
Este problema deriva del poder, ni más, ni menos. Es de un nuevo día en el béisbol de los Estados Unidos en el que los muchachos latinos ya no están tan despreocupados. Sencillamente, ahora ganan demasiado dinero, dominan demasiadas categorías de rendimiento y ocupan demasiados puestos de la lista de juegos All Star para aceptarle la basura a Krueger o a nadie más.
Y no es coincidencia que Alou arroje el guante porque el hombre es una figura imponente en el béisbol latino. Es cierto. He escrito dos libros sobre el tema, entrevistado a cientos de jugadores latinos actuales y del pasado, viajado por todos los caminos del béisbol del Caribe, y no hay hombre de uniforme tan reverenciado allá como Felipe Rojas Alou.
La razón es porque durante mucho de su carrera como gerente, Alou ha sido el único gerente latino en béisbol. Y como jugador, fue pionero de la explosión del béisbol latino que vemos hoy.
De hecho, como un cuarto de todos los jugadores de las grandes ligas son latinos hoy – y la mitad de ellos son dominicanos – y fue Alou quien marcó el hito para su país en el béisbol, abriéndoles el camino a Miguel Tejada, Albert Pujols, David Ortíz, Manny Ramírez, Pedro Martínez, Alex Rodríguez y muchos más.
A Ozzie Vigil le dan el crédito por haber sido el primer dominicano de las grandes ligas, pero él asistió a la escuela secundaria en los Estados Unidos antes de unirse a los New York Giants en 1956. Alou fue el primero en ir directo de la isla a las grandes ligas, sin una pausa de inmersión para aprender inglés en el medio, haciéndose Giant en su temporada inaugural en San Francisco en 1958.
Para entonces se había visto segregado con otros jugadores negros en las paradas sureñas de las ligas menores, soportado insultos raciales, hasta haber visto que le robaran el apellido. Su apellido es Rojas, pero los funcionarios del béisbol se confundieron con el Alou que aparece en su partida de nascimiento (apellido materno) y pensaron que era su apellido paterno. No hablaba suficiente inglés para corregir el error, y así se convirtió en Alou.
Después jugó en la sede dividida racialmente de los Giants, en la que el entonces gerente, Alvin Dark, por una época prohibió el uso del español. Durante años fue gerente en las ligas menores, sin que le dieran nunca un puesto en las grandes ligas, mientras que contrataban a tontos de capirote como Buck Rogers antes que a él. Encima escuchaba mientras que los epítetos dirigidos a su gente se convertían en palabras código sutiles, como cuando Mike Piazza en 1997 sugirió que la diversidad era un detrimento para los Los Angeles Dodgers, equipo altamente latino.
Durante todo este tiempo, medio siglo para el gerente de 70 años, Alou nunca se amargó ni se dio por vencido. Eso cuenta para mucho.
Pero cuando Krueger habló encolerizado por radio, Alou oyó los eco de su carrera temprana, segregado; de la sede dividida de Dark y de los insultos sutiles que sugerían que los jugadores latinos eran tontos o que no competían. El pobre Krueger no sabía en la que se metía.
“(Krueger) insultó al Caribe entero y se le da otra oportunidad”, dijo Alou. “Yo no sé qué tipo de hombre será, pero sé de lo que es capaz de hacer”.
Krueger, quien se ha disculpado pero quien no quiso hablar del incidente, erró sobre muchos niveles, pero sobretodo por realzar un grupo en particular en un equipo en el que los blancos, negros y latinos han sufrido por igual. ¿Por qué identificar a los caribeños?
Krueger no hubiera dicho nunca, “Estoy cansado de ver a los bateadores blancos sin sesos dar con machetazos al fango”. Ni hubiera dicho nunca lo mismo de los afro-americanos, tampoco.
A comienzos de esta semana, Randy Winn, el Giant más nuevo, logró el último ‘fuera’ en la pérdida 4 a 3 del martes al batear contra terribles tiros. El relevo de los Rockies ya había golpeado a un Giant, casi golpeó a otro, y casi golpea a Winn al batear con las bases llenas en el noveno turno. Pero Winn logró que le dieran el ‘fuera’ para terminar el juego.
¿Por qué no dijo Krueger que se había cansado de “jugadores negros sin sesos dar con machetazos al fango”? Porque lo habrían despedido inmediatamente en vez de suspenderlo una semana sin pago. Puede que lo despidan aún, lo cual sería una pena ya que tiene talento y es tan bueno o mejor que cualquiera en el campo yermo que es la programación de deportes por radio en Sacramento. Algunos dirían que a Krueger le están dando palo los de la policía de corrección política, pero eso indica no tener perspectiva.
“Se metió con el que no debía”, dijo Alou. “No sabía quién era yo, pero creo que ahora me conoce un poco mejor”.
(Marcos Bretón es columnista de deportes con The Sacramento Bee. Comuníquese con él por correo electrónico a: Mbreton@sacbee.com)
© 2005, Hispanic Link News Service
08/14/05
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