| Una Leccion Civica Esbozada por la Madre Naturaleza
Marisa Treviño
| Column No. 4121s |
HISPANIC LINK |
09/11/05 |
Column 1 |
El aire, hediondo a excremento humano, en el Superdome de Nueva Orleans se dice haber sido tan abrumador que los equipos de rescate que llegaban a evacuar a los últimos desamparados tenían que ponerse máscaras para poder respirar.
Esperando validación del resto del mundo, miles de jóvenes y viejos de la ciudad esperaron días ser rescatados, mientras que apenas existían entre la miseria infrahumana. Desamparados a la zaga de Katrina, la gran mayoría de las caras negras, manchadas de lágrimas que vimos por televisión día y noche no representaba a turistas atrapados por la calamidad nacional. Eran los pobres de la ciudad sin modo de escape.
Sus rostros, por su raza, han puesto a este desastre en términos muy blanco-y-negros, ricos-y-pobres.
Esa es la coyuntura del problema de lo que ocurrió en Nueva Orleans y lo que puede pasar en cualquier otra ciudad de esta nación, que sin aviso alguno puede sufrir una catástrofe.
Dentro de cada una de nuestras comunidades vive grandes sectores de la población a los que el Censo de los EEUU cuenta como quienes viven por debajo del nivel de la pobreza. Llamémosle lo que es: son la plebe, los hombres, las mujeres y los niños a los que se señala como culpables del alza en los números del desempleo, de la caída de calificaciones escolares, campo de cultivo de pandillas, narcotraficantes y todo estereotipo negativo de la sociedad.
Los pobres de Nueva Orleans no son nada diferentes de los pobres de cualquier otra ciudad, pero por lo que les sucedió, le han puesto un rostro humano a lo que representa otra calamidad en el horizonte de nuestro país. Y se puede atribuir a la inigualdad.
Un reciente informe – Current Populations – (poblaciones actuales) que emitió el Negociado del Censo de EEUU, titulado “Income, Poverty, Health Insurance Coverage in the U.S.:2004” (Ingresos, pobreza, cobertura médica en los EEUU:2004) nos indicó que vivieron 37 millones de personas en la pobreza el año pasado. La cifra había subido 1.1 millón desde 2003.
Las familias hispanas marcaron una reducción en el ingreso medio de 2.6 por ciento entre el 2002 y el 2003. El número de latinos que vive en la pobreza aumentó de 8.6 millones a 9.1 millones en el mismo periodo.
Otra suma del gobierno, “We the People: Blacks in the United States” (Nosotros el pueblo: Los negros en los EEUU) reportó el porcentaje de negros pobres como dos veces el de la población en total.
Lo que nos ha mostrado el desastre de Nueva Orleans a los que entre nosotros no lo sabíamos ya, es que donde existe la desigualdad, a los que más paraliza es a las personas de color.
Este país tiene que volver a evaluar todos sus pueblos y ciudades y tomar medidas para asegurar que cada residente sienta que es hijo o hija de la comunidad general por igual, y no que es hijastro, o peor, huérfano.
En todo nivel el gobierno tiene que obrar mejor para igualar las comunidades: ofrecer escuelas secundarias públicas de la misma calidad por todas las ciudades, garantizar la misma respuesta y atención a las víctimas del crimen, a los que buscan servicios públicos y los que tienen emergencias médicas, el mismo acceso a cuidados médicos y transporte público, oportunidades para todos de desarrollo de comunidades y empleo y acceso al gobierno para todos.
Es posible que nunca erradiquemos la pobreza, pero cada individuo en esta tierra multicultural se merece la misma oportunidad de sobrevivir.
La madre naturaleza no discrimina. ¿Por qué hemos de continuar haciéndolo nosotros?
(Marisa Treviño, de Rowlett, Texas, es columnista con Hispanic Link News Service y autora del blog LatinaLista que se encuentra en http://latinalista.blogspot.com. Comuníquese con ella por correo electrónico a: mtrevino@airmail.net)
© 2005, Hispanic Link News Service
09/11/05
FIN
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