| Una Solucion Racional al Problema
De la Inmigration Ilegal con Mexico
Arnaldo Vaquer
| Column No. 4126s |
HISPANIC LINK |
09/18/05 |
Column 3 |
Los Estados Unidos tiene una política nacional de inmigración incoherente y un sistema de inmigración obsoleto. Nuestro sistema de inmigración no puede o no quiere parar el flujo de inmigrantes indocumentados que viene a los Estados Unidos. En la actualidad, no podemos llevar el rastro de los inmigrantes legales – dónde están o cuándo se les requiere salir del país. No podemos o no queremos expulsar a los millones de inmigrantes indocumentados, así pudiéramos encontrarlos.
Ahora tenemos entre ocho a doce millones de inmigrantes indocumentados en el país. La mayoría viene de México; pero nos llegan cada vez más de otros países como El Salvador. No conocemos el verdadero costo o beneficio que pueda derivar nuestra nación de su presencia.
La causa primordial es la enorme disparidad entre las economías de los Estados Unidos y México. La economía mexicana no produce suficientes trabajos remunerados para la creciente fuerza laboral mexicana, en particular no para los menos educados y campesinos. Un campesino en México gana lo equivalente a unos cuantos dólares al día. El sueldo mínimo estadounidense es de $5.15 la hora. Los trabajadores mexicanos emigran en busca de oportunidades económicos para sí mismos y para sus familias. No tiene mayor complicación que eso. Este flujo ilegal a los Estados Unidos no cesará hasta que las economías de los Estados Unidos y de México lleguen a alguna especie de equilibrio.
Existen dos razones por las que los gobiernos de los Estados Unidos y/o los de México no han logrado resolver este problema. La primera razón es económica. Se benefician las economías de ambos países. Las industrias estadounidenses – en particular la agrícola, la hotelera, la de restaurante y la de construcción – se benefician y activamente promocionan la inmigración ilegal. Para México, la emigración funciona como una válvula de escape, aliviando la presión social y la inestabilidad causada por muchas personas en busca de empleo. Las remesas de trabajadores mexicanos en los Estados Unidos le proveen a ese país su mayor infusión de capital después de la venta de petróleo mexicano, un monto de unos $15 mil millones por año.
La segunda razón tiene una carga muy alta, es de sensibilidad política con ecos raciales y culturales, que repetidamente han sufrido la demogogia en el pasado.
Hay por lo menos cinco temas que han trabado las soluciones al problema en el pasado. Es necesario enfrentarlos.
- El primero tiene que ver con los estimados ocho a doce milloens de inmigrantes indocumentados que ya están aquí, la mitad de los cuales son mexicanos, según el Centro Hispano Pew.
- El segundo es el de extender la ciudadanía estadounidense a todos los recién llegados así como a los que nacen aquí cuyos padres no tienen documentos legales.
- El tercero es el de la dilución de la cultura anglo-sajona en los Estados Unidos.
- El cuarto es cómo asegurarles a todos los residentes de los EEUU que su bienestar económico no sufrirá.
- El quinto es un tema que surgió después del 11 de septiembre 2001: asegurar a nuestros residentes que no se pondrá en juego nuestra seguridad nacional.
Debemos reemplazar/mejorar las políticas, procesos, capacidad humana, equipo e instalaciones de nuestro sistema obsoleto. Además, claro, necesitamos una respuesta al tema de qué hacer con los inmigrantes indocumentados que ya están aquí. La solución política debe tomar en cuenta su causa primordial, la disparidad entre las economías de los EEUU y México.
Como nación ya hemos decidido que no iniciaremos una expulsión masiva de nuestros inmigrantes indocumentados. Por ende, la única solución racional, que corre el riesgo de premiar a los que violan la ley, es de legalizar la estadía de los que ya están aquí al emitir permisos de residencia y de trabajo. Podrían tener una duración de cinco años, con la posibilidad de renovar por otros cinco, si los nuevos residentes legales observan pautas de comportamiento de buenos ciudadanos. Los permisos permitirían que los ahora residentes legales viajen entre Estados Unidos y México, con lo cual los desanima de traer a la familia entera a los Estados Unidos. Un porcentaje de los que tienen el permiso optará por vivir en México parte del año, volviendo a los Estados Unidos para trabajos de temporada cuando lo necesiten Se podría incluir provisiones que permitirían obtener la residencia permanente o ciudadanía estadounidense después de 10 o 15 años.
Los nuevos podrán sacar licencias de conducir u otro tipo de identificación oficial con fotografía que tenga claramente indicado su estado migratorio y país de origen. Se podría incluir mayores privilegios así como: permitir que ejerzan su propia profesión u oficio, abrir su propio negocio, comprar bienes raíces y muchos privilegios más de beneficio a los ciudadanos de los Estados Unidos.
Inicialmente podría haber tres limitaciones a los inmigrantes que recibirían permisos. Primero, continúan siendo ciudadanos de su país de origen. Segundo, votarían en su país de origen. Tercero, el número de personas se limitará al que ya está aquí, y a una cuota anual de inmigrantes mexicanos que podrán ingresar cada año, legalmente, bajo acuerdo mutuo de las dos naciones. Estas limitaciones se impondrán inicialmente por la sencilla razón de tener mayor control del proceso y de hacerlo más aceptable en términos políticos. Se podría llegar a una solución más permanente en el futuro, cuando se disminuyan las disparidades económicas entre las dos naciones.
Los Estados Unidos debe exigir que México cumpla con un mínimo de cuatro condiciones antes de emitir los permisos de residencia y de trabajo. Lo primero y más importante es que México tome un rol activo en vigilar sus dos fronteras para ayudar a los Estados Unidos a para por completo la inmigración ilegal. México tiene que tener establecido un sistema que funcione eficazmente para parar la inmigración ilegal, antes que se emita permisos de residencia y de trabajo a los inmigrantes ilegales mexicanos que están actualmente en los Estados Unidos. El sistema debe mantenerse eficazmente porque depende de él la cuota anual otorgada a los mexicanos que quieran entrar a los Estados Unidos cada año. Segundo, México debe dar pasos gigantescos para ayudar a fomentar su propia economía. Mientras la economía mexicana sigue débil, el flujo de inmgrantes ilegals al norte continuará aumentando. Por eso, el estado de la economía mexicana se vuelve prioritario para los Estados Unidos.
Lo tercero es que un inmigrante mexicano que ahora viva en los Estados Unidos sin documentos debe tener un pasaporte legal mexicano y un expediente policial libre de tachas de México como condición de quedarse viviendo en los Estados Unidos. Sólo entonces podrá él o ella ser elegible para recibir los permisos de residencia o de trabajo.
Cuarto, México debe concordar en otorgar igual número de permisos a los ciudadanos estadounidenses que quieran vivir o jubilarse en México, como los EEUU otorgue a los inmigrantes indocumentados mexicanos. Estos permisos conllevarán los mismos privilegios y limitaciones como los que se otorgue a los mexicanos. Esto podría resultar, por primera vez, en una migración importante de ciudadanos estadounidenses a México.
El clima cálido, la mano de obra barata para cubrir las tareas caseras, gasolina más económica, buena comida, la amabilidad de la gente de México hacia los ciudadanos de los Estados Unidos que residen allí, y la buena vida en general en México puede atraer a los ciudadanos de los Estados Unidos por millones. La migración hacia el sur ya ha comenzado para muchos de los ciudadanos mejor informados y más viajados de los Estados Unidos y de Canadá.
Una vez tomada la decisión en cuanto a los inmigrantes indocumentados ya en los Estados Unidos, se podrá formular una política migratoria más coherente.
En un siglo, adoptando o no estas medidas, la frontera que hoy existe entre los dos países será una curiosidad histórica, como el muro de Berlín que dividió las dos Alemanias es ahora. ¡Que comience el gran debate!
(El doctor Arnaldo Vaquer, de ascendencia española y puertorriqueña es veterinario de profesión, con un interés de muchos años en la reforma migratoria. Educado en Puerto Rico y en los Estados Unidos, vive hoy en Arlington, Virginia. Comuníquese con él por correo electrónico a: arnaldovaquer@yahoo.com)
© 2005, Hispanic Link News Service
09/18/05
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