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Buenas Noches, Sr. Roybal, Y Buena Suerte

Column No. 4145s HISPANIC LINK 11/06/05 Column 1

Durante el año transcurrido, he servido de editor para un libro venidero sobre el ex congresista californiano Edward R. Roybal, escrito por el educador de Los Angeles, Frank García Berumen. Nuestras discusiones acerca de ese libro muchas veces trataban de balancear el lado personal con el lado público de la vida de Roybal. Todo el tiempo, Fran y yo sabíamos que estábamos en contra del reloj. Ese reloj se agotó la semana pasada cuando el Sr. Roybal falleció a los 89 años.

En los próximos años, la necesidad de una historia monumental puede adelantarse a nuestro proyecto sobre la vida y el legado de Roybal. La película de George Clooney “Good Night and Good Luck” llamará la atención y comprensión de cómo Roybal fue infamado como un “comunista” en el Ayuntamiento de California en la década de los 1940. Es la manera en que, hoy día en algunas partes del país, a algunas personas se les clasifica de “liberales” por el mero hecho de defender la justicia social y sugerir que el gobierno actúe bajo los intereses del pueblo.

Impulsado a la Cámara de Representantes junto con la victoria de John Kennedy en 1962, a Roybal lo describían como parte de una nueva oleada de políticos raciales y étnicos.

Aunque en realidad, puede verse de otra manera: la campaña ¡Viva Kennedy!, la primera verdadera participación latina en una campaña presidencial nacional, puede haber llevado a Kennedy a la presidencia. Roybal fue el primero de muchos primeros antes y después de ese momento.

Lo que sí sabemos con seguridad es que Edward Roybal tenía una fe permanente en el servicio público para el bien común. Su fe se manifestaba al mostrar a la gente cómo convertirse en ciudadanos públicos mediante la resolución de problemas en el vecindario donde viven.

Uno se da cuenta que, desde el Congreso, Roybal se opuso a más que sólo la tendencia retrógrada e inquietante de la discriminación. Las leyes y reglamentaciones pueden hacer algo acerca de esto. Por eso promovió las plataformas de derechos civiles y justicia social de la Nueva Frontera, la Gran Sociedad de Lyndon Johnson y las reformas de Jimmy Carter.

Pero buenas leyes necesitan buenas organizaciones. Roybal estuvo presente para crear la Asociación Nacional de Representantes Latinos Nombrados y Elegidos, NALEO por sus siglas en ingles, la primera organización de representantes electos latinos. También impulsó al partido democrático a ser más abierto. Organizó el Caucus Congresional Hispano cuando sólo había un pequeño número de representantes.

Pero la agenda iba más allá de desear buenos trabajos, vecindarios seguros y escuelas de calidad, como muchos ahora sostienen. También se trataba de formar un nivel de democracia que llegara a todos y la decencia civil como un acto diario. Conocer ese lado de Ed Roybal requiere conocer más acerca de su vida privada.

Existe una historia contada a menudo que en el vecindario de Boyle Heights, en su primera cita con Lucille, quien se convertiría en su esposa, un agente de la policía de Los Angeles le rebuscó los bolsillos para hostigarlo. La única pregunta que aún se mantiene incierta sobre el incidente es el hecho de haber estado comiendo chili con galletas o salchichas calientes. El resto son hechos. Pero esa anécdota se mantiene colgando porque la moral de la historia no es un ejemplo desaprobador de humillación oficial y fichaje étnico innecesarios. Significa mucho más dado otra anécdota conectora que ayuda a revelar al hombre.

Eddie Roybal conseguiría que un amigable camionero de leche lo llevara desde su casa en el este de Los Angeles hacia sus clases en UCLA donde tomó un curso de sociología, entre otros. En el reporte final para ese curso, Roybal bosquejó una idea que tenía sobre cómo una asociación cívica compuesta por el vecindario podría convertirse en un grupo de autoayuda. Más aún, la gente aprendería, los unos de los otros, y crearía soluciones a problemas mutuos. Se comienza con una pregunta o situación. Eso los llevará a la contestación. Pero precaución con aquellos que comienzan con las soluciones antes de determinar lo que se intenta rectificar.

Ese reporte se convirtió en el plan para la Organización de Servicio Comunitario, la CSO (por sus siglas en inglés), y encabezó una de las primeras y exitosas campañas contra la discriminación de votación e inscripción latina, que mantenía a muchos latinos fuera de las urnas. En esos tiempos, bajo esas circunstancias, Roybal entendía que la naturaleza de las cosas requería reformas primero, antes de que alguien pudiera ganar una posición, ya que las reglas no se hicieron tomando en cuenta gente como él.

La misma CSO lo encaminó hacia el escaño del ayuntamiento y hacia carreras municipales y estatales, donde era como menos competitivo, y luego a su victoria en el Congreso.

Más adelante, participaría con Herman Badillo (demócrata por Nueva York) en el Congreso para extender la Ley de Derechos Civiles, también se unió Barbara Jordan (demócrata por Texas) para proteger a aquellos cuyo primer idioma no era el inglés. Juntos plantearon la base para mucha de la diversidad étnica y de las clases en todo tipo de servicio público que ahora tomamos por sentado.

En el lado cívico del mismo capítulo se encuentra el asombroso éxito del modelo CSO que cogió auge y otros capítulos se crearon alrededor de California. El joven director del grupo en San Jose luego renunció para crear su propio comité organizador- diferentes situaciones, el mismo enfoque. Era César Chávez.

Las situaciones ahora, en el interminable trayecto hacia “la formación de una unión más perfecta”, no son las mismas por las que Roybal luchó. Pero sí son nuevas manifestaciones de los viejos problemas basados en la exclusión, la manipulación y el control. La inspiración para lo que próximamente se debe hacer en el lado público no debe venir de la semejanza de los héroes tallada en estatuas.

En cambio, los puntos conectivos se encuentran en las historias sobre personas que vivieron la experiencia y tuvieron la convicción de hacer algo significante con ella.

A veces, una biografía puede ser tan sencilla que aparenta ser incierta: nadie debe ser acosado por sentarse a comer chili o una salchicha caliente con la muchacha que se convertirá en su esposa. La indecencia oficial, como la negación de oportunidades, en las manos de personas como Ed Roybal, conlleva a reportes universitarios que cambian las políticas nacionales para siempre.

(José de la Isla es el autor de The Rise of Hispanic Political Power. También es editor de la biografía venidera sobre la vida y los tiempos de Edward R. Roybal escrito por Frank García Berumen)

© 2005, Hispanic Link News Service
11/06/05
FIN

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