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El Auto-Proyecto que Rosa Parks Nos Enseño

Column No. 4151s HISPANIC LINK 11/20/05 Column 1

El fallecimiento de Rosa Parks debe hacernos recordar que la libertad no es un estado de tranquilidad; que los derechos ganados anteriormente necesitan defenderse una y otra vez.

En las décadas de los sesenta y setenta, los defensores de derechos civiles encaminaron la lucha para establecer leyes y programas para asegurar la justicia e igualdad de oportunidades de todos los residentes estadounidenses.

Sin embargo, muchos de estos problemas aun existen. Lo más inquietante es que ahora todos los programas por los que Rosa Parks y otros lucharon han perdido su propósito original y se han arraigado en las mismas burocracias gubernamentales que la gente decente luchó por cambiar.

Durante los años sesenta las personas de color alrededor de los Estados Unidos estaban sujetas a discriminaciones en todos los aspectos de la vida – trabajos, educación, viviendas y acomodaciones públicas.

El movimiento de derechos civiles de los años 1960 cambió todo eso. No sólo Rosa Parks dijo que no cedería su asiento, sino que hubo otros que también tomaron la antorcha de los derechos civiles: Dr. Martin Luther King Jr., Corky Gonzales, Bert Corona y César Chávez, para nombrar a algunos. El movimiento exigía que el Estados Unidos de ahora cumpliera con las visiones de los padres fundadores, “que todos los hombres son iguales y que están dotados, por su creador, con ciertos derechos inviolables...”

Hubo marchas, manifestaciones pacíficas y actos de desobediencia civil por parte de negros, hispanos y otros que buscaban la justicia y la igualdad.

Antes del movimiento de derechos civiles, las personas que no eran blancas fueron víctimas de una patente discriminación. Muchas personas mayores de color “conocían su lugar”, y aceptaban la discriminación como parte de la vida. Cuando se inició la lucha por los derechos, los jóvenes fueron los que dijeron: “ya basta”, y se establecieron las organizaciones fundamentales entre chicanos, japoneses norteamericanos y negros empeñados en hacerse dueños de su propio destino.

El progreso que se logró para nuestras comunidades – la lucha contra la discriminación; el mejoramiento de viviendas, de los servicios médicos y del encarcelamiento de jóvenes / adultos; el proveer empleos, educación, programas de trabajadores granjeros, Head Start, centros de salud y de la comunidad, programas de almuerzo caliente, y el aprobar legislación que diera paso a vivienda pública, centros de cuidado infantil y mejor acceso a la educación superior – surgió de los negros y los latinos que atendieron a los intereses de su comunidad antes que su propio bienestar.

Buscaban desarrollar programas de autoayuda y estar presentes cuando se tomaba decisiones que afectaban las vidas de su gente. Impulsaron el cambio, insistentes en recibir tratamiento y oportunidades por igual a la sociedad en general para seguir sus aspiraciones.

Muchas organizaciones comunitarias que comenzaron obrando por el cambio han formado parte del creciente “complejo industrial de servicio social”. Ahora están en el negocio de entrega de servicios, y realización de estudios e investigaciones con financiazación de las agencias que originalmente proponían reformar.

De defensores de los derechos civiles, se convirtieron en “asociados”, y aumentaron más la red burocrática de servicios sociales mediante el reciclaje de los viejos conceptos que originalmente estimularon su lucha – la coordinación, la cooperación, la comunicación, la colaboración y la no-duplicación de servicios.

Todo parece tan noble, sin embargo, son esos conceptos los que crearon monopolios que ahora consumen dinero de impuestos que permiten que varias burocracias se preocupen con procesos, y con la provisión de información y referido como su único producto.

Los líderes de derechos civiles concientizaron a esta nación de las injusticias, y abogaron por sí mismos lo cual resultó en la aprobación de leyes de derechos civiles y en la creación de varios programas gubernamentales para ayudar a las personas no blancas y a los pobres. Sin embargo, esos programas ahora han sido apoderados por profesionales que contratan a los suyos, desarrollan planes “comprensivos” y sistemas de reportaje, y producen sólo una marea de papeles para justificar su existencia.

Al celebrar la vida de Rosa Parks deberiamos recordar las lecciones que aprendimos en los años sesenta, que si se van a transformar para mejor las vidas de aquellos menos afortunados en nuestra comunidad, lo tendremos que hacer nosotros mismos.

Tenemos que dar frente y hablar con candidez, exigiendo respeto y, una vez más, luchar por la justicia. Los legisladores deben tener la valentía de eliminar los programas que ya no cumplen con su propósito y que sólo malgastan el dinero de los impuestos.

Resulta ofensivo continuar con los programas sólo porque son “programas dirigidos a grupos minoritarios” por temor a ser vistos como racistas. Cuando se les informa, los ciudadanos estadounidenses siempre han apoyado las políticas que promueven el bien público y los valores sobre los cuales esta nación se formó.

(John Flórez, de Salt Lake City, es fundador de varias organizaciones de derechos civiles hispanos. Trabajó como parte del personal del Senador Orrin Hatch (republicano para Utah) y como sub-asistente del Secretario del trabajo. Comuníquese con él por correo electrónico a: jdflorez@comcast.net)

© 2005 Hispanic Link News Service
11/20/05
FIN

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