| El Programa Federal ‘Even Start’ Apto para Reiniciarse
Bill Gooding [Photo]
y Janet Murguía [Photo]
| Column No. 4169s |
HISPANIC LINK |
12/25/05 |
Column 3 |
Con frecuencia se oye de la división de polos opuestos social y político que hoy existe, pero nadie del espectro entero refuta el que todos queremos darles a nuestros hijos la mejor educación posible y prepararlos para convertirse en ciudadanos con una fuerte ética laboral que contribuyen a esta gran nación.
El lograr esta meta les cuesta más a algunas familias que a otras. Para los más pobres, cualquier oportunidad que pueda ayudarles a ganarse la vida con dignidad y mantener a su familia se acoge con desesperación. Por desgracia, el programa gubernamental que ha existido desde 1988 para atender a sus necesidades – el programa federal ‘Even Start’ (un comienzo por igual) – se va a eliminar en lo que el Congreso debate el presupuesto federal.
Queremos urgir al Congreso que mantenga intactos los recursos para este programa vital. Even Start coordina con organizaciones comunitarias por todo el país para luchar contra el alfabetismo y ofrecer a las familias las herramientas para ser mejores padres de familia y mejores estudiantes. Para las familias hispanas el programa es de particular importancia por lo que muchos padres no han tenido la oportunidad de estudiar formalmente y que intentan aprender inglés a la vez que tienen uno o más trabajos para mantener a flote la familia.
Casi la mitad de todos los padres que participan en el programa Even Start son hispanos. Muchos no han pasado del noveno grado de secundaria y más del 80 por ciento no cuenta con el diploma de la secundaria ni con el examen de equivalencia secundaria, el GED. Sin el programa Even Start, les costaría mucho esfuerzo luchar por la educación de sus hijos.
Un estudio reciente de la universidad Texas A & M (del 2004-2005) demuestra cómo el programa Even Start ha ayudado a las personas a independizarse económicamente. En Texa, el 92 por ciento de los participantes son latinos, y aproximadamente el 50 por ciento tiene un ingreso anual por hogar de menos de $6,000. Tienen los índices más altos de alfabetismo de todo el estado. El estudió halló que los padres que participan en el programa Even Start logran obtener mejores empleos. El índice de empleo aumentó de 17 por ciento antes de matricularse en Even Start a 51 por ciento tras completar el programa; el salario promedio por semana de los padres de familia aumentó en más de 34 por ciento.
Cuando se mejora el nivel educativo de los padres, se les prepara a ser el primer, y más importante, maestro de sus hijos. Los estudiantes de secundarias cuyas familias participaron en el programa cuando estaban en pre-kinder fácilmente lo acreditan con haberlos preparado a mantener el ritmo de estudios de sus compañeros de estudios. Que sus padres les leyeran libros, ayudado con las tareas, y comunicado efectivamente con los maestros es vital al progreso académico de los niños y jóvenes.
Sabemos por nuestra experiencia colectiva de más de 41 años de trabajo en el Congreso y en la Casa Blanca que las decisiones sobre el presupuesto están entre las más difíciles de tomar. Lo que aparenta ser números estáticos sobre una hoja son a veces programas como Even Start con resultados positivos comprobados que surten una diferencia dramática en las vidas de las personas.
Mucho se habla de la promoción de cohesión familiar y lo que el gobierno federal puede, y debe, hacer por unir más a las familias. ¿Acaso el apoyo a los padres de familia y la lucha contra el alfabetismo de las familias con ingresos de menos de $6,000 al año no consta del fomento de cohesión familiar?
Las familias participantes en Even Start trabajan largas horas por solviantar los gastos, al mismo tiempo que se dan el lujo de matricularse en estos programas por su propio beneficio y el de sus hijos.
Miremos el ejemplo de Michele, de 28 años, madre de cuatro hijos cuando descubrió el programa Even Start. Le gustó poder asistir a clases para completar su examen de equivalencia secundaria mientras que su hijo más pequeño asistía al pre-kinder en el mismo lugar. “Me faltaba confianza en mí misma antes, y no pensaba que podía hacer nada”, explica. “Los padres de familia deben abrir sus mentes para ayudar a sus hijos a abrir las suyas”.
Hoy Michele trabaja de para-educadora, con niños de primaria. Sus hijos – de los que siente muchísimo orgullo – están excepcionalmente bien.
Si estamos verdaderamente comprometidos con no dejar a ningún niño atrás, entonces sería de poca visión debilitar el programa de Even Start y dejar a los padres de familia atrás.
Algunos en el Congreso quisieran recortar en más del 50 por ciento los fondos de este programa, actualmente en $225 millones. Otros más lo quisieran eliminar por completo. Según cálculos fiables, estas acciones obligarían a cerrarse a más de la mitad de los programas a nivel nacional. ¿Cómo explica esto el Congreso a Michele y a las decenas de miles de padres igual a ella que sólo quieren comenzar por igual a los demás?
(Bill Goodling es ex representante al Congreso del decimonoveno distrito del estado de Pennsylvania y anterior director del Comité de la Cámara de Representantes de Educación y Fuerza Laboral. Janet Murguía es presidenta y directora general del Concilio Nacional de La Raza (NCLR), la mayor organización hispana de derechos civiles en los EEUU. NCLR no recibe ninguna financiación del programa Even Start)
© 2005, Hispanic Link News Service
12/25/05
FIN |