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Ejecucion Local de Leyes de Inmigracion
un Sustituo Peligroso Para Accion Comprensiva Federal
John Trasviña [Photo]
| Column No. 4183 |
HISPANIC LINK |
1/29/06 |
Column 1 |
La falta de liderazgo de la administración
de Bush y el enfoque sobre ejecución de la ley
de inmigración a exclusión de otras medidas
que propone la Cámara de Representantes han resultado
en envalontar a legisladores estatales y locales a intentar
poner en acción políticas propias de inmigración.
Mucha de la legislación ha
sido restrictiva y de sobremanera negativa en su alcance.
El Fondo Mexicano Americano de Defensa Legal y Educación
(MALDEF) y otros grupos defensores de los derechos de
inmigrantes, religiosos y de trabajo se han opuesto
vigurosamente a la legislación. En la medida
en que el Senado estadounidense se prepara a presentar
reformas comprensivas del sistema de inmigración,
abogados y defensores deben prestar mucha atención
a las legislaturas estatales y locales también.
Según la Constitución
de los Estados Unidos, el establecer políticas
de inmigración pertenece a la competencia del
gobierno federal. Típicamente, en casos que interpretan
la Claúsula de Supremacía de la Constitución,
las responsabilidades en la naturalización de
nuevos ciudadanos, ejecución de leyes referentes
a las fronteras y el mar, y el otorgar o denegar entrada
a los Estados Unidos se consideran funciones federales.
Sobre esta base, MALDEF el verano
pasado ayudó a contrarrestar exitosamente las
acciones de dos jefes de policía en Nueva Hampshire,
quienes querían aplicar leyes estatales contra
la intrusión en propiedad ajena a ocho latinos
supuestamente en los Estados Unidos ilegalmente y por
ende, según la policía, en sus pueblos
sin autorización.
Si los casos hubieran prevalecido,
los jefes de policía en ciudades y pueblos por
todo el país sin capacitación ni
comprensión de las categorías de inmigración
ni la documentación sin el amparo de la
ley habrían podido aplicar leyes similares a
la de intrusión en sus propias jurisdicciones.
La ejecución de leyes de inmigración
por parte de agentes del orden locales sin capacitación
puede llevar al fichaje racial, en el que la policía
exija la presentación de documentos de individuos
que perciban parecen extranjeros, sin hacer
caso de su estado de ciudadanía o inmigración.
Así ha ocurrido con sanciones laborales, en las
que, por unas dos décadas, muchos patrones de
obreros latinos han pedido documentos más allá
de lo que la ley requiere.
Una consecuencia aun más peligrosa
de la participación de agentes locales del orden
en la ejecución de las leyes de inmigración
es el perjuicio que surte sobre las relaciones entre
la policía y la comunidad. Por ejemplo, los agentes
locales del orden tienen dificultad en instruir y asegurar
a las víctimas de la violencia doméstica
y sus defensores que el mismo policía que responda
al llamado de auxilio no usará su nueva autoridad
en la ejecución de las leyes de inmigración
para presionar a los testigos o a miembros de la familia
a cooperar en una investigación.
Cualquier jurisdicción que
quiera ejecutar leyes de inmigración debe cerciorarse
de instruir a los miembros de la comunidad sobre el
alcance legal de su autoridad. En gran parte las jurisdicciones
locales se quedan tanto responsables de defender sus
acciones como sujetas a pagar por ellas.
A mediados de la década de
los noventa, cuando agentes del orden en Chandler, Arizona,
realizaron redadas en conjunto con el entonces Servicio
de Inmigración y Naturalización (INS),
el predecible alboroto resultante se dio en la comunidad
latina local. La ciudad de Chandler, no el gobierno
federal, tuvo que pagar $500,000 a miembros de la comunidad
cuyos derechos civiles habían sido violados.
Otra área en la que las ordenanzas
locales se combinan con leyes de inmigración
está en la prohibición a los jornaleros
que buscan empleo a reunirse en lugares de mucho tránsito.
En el 2005, MALDEF consiguió órdenes judiciales
que obstruían la implementación de ordenanzas
en dos comunidades del sur de California. La organización
continúa con el monitoreo de ordenanzas que rigen
en contra de los jornaleros y pendiente de los pleitos
contra propuestas restrictivas.
Más recientemente, las ciudades
de Herndon, Virginia y Burbank, California han promocionado
la operación privada de centros de trabajo que
albergan a los trabajadores y que reducen la posibilidad
de molestar a los de las casas o negocios circundantes.
Además, la ciudad de Los Angeles
contempla lo que muchos consideran ser legislación
modelo que requeriría que los centros temporales
de trabajo se reubiquen en la propiedad de los almacenes
muy grandes de materiales de construcción. En
tanto que los pequeños empresarios de las industrias
de construcción y renovación de viviendas
sigan buscando y contratando a trabajadores temporales,
los trabajadores no todos indocumentados
se reunirán para darles el encuentro. Este enfoque
funcional permite que las autoridades locales promuevan
la contratación segura y asegurada sin enmiscuirse
en la competencia federal de establecer políticas
de inmigración.
La administración de Bush
y el Congreso deben dirigirse a los problemas de inmigración
de nuestra nación con una solución comprensiva
que incluya mejoras necesarias en la ejecución
de la ley así como canales legales de ajuste
del estado migratorio de los trabajadores indocumentados
para que continúen contribuyendo a las comunidades
locales.
El mosaico de medidas locales no
reemplaza la acción federal. El permitir que
las autoridades locales ejecuten leyes federales de
inmigración, sin capacitación, recursos
ni educación de la comunidad resulta en no sólo
crear mayores problemas, sino también en que
propicien peligros las mismas autoridades que han jurado
proteger a las comunidades.
(John Trasviña es vicepresidente
principal de Legislación y Políticas del
Fondo Mexicano Americano de Defensa Legal y Educación.
Comuníquese con él por correo electrónico
a: jtravina@maldef.org)
© 2006 Hispanic Link News Service
1/29/06
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