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Por tu Calle
José
de la Isla [Photo]
| Column No. 4187 |
HISPANIC LINK |
2/5/06 |
Column 2 |
Así como toda política
es local, parafraseando al difunto vocero de la Cámara
de Representantes, Thomas Tip ONeill, así
también son todas las encuestas de investigación.
Por eso es que el estudio sin precedentes sobre los
jornaleros de la Universidad de California en Los Angeles
(UCLA), la Universidad New School y la Universidad de
Illinois en Chicago, es tan interesante.
Nos dice tanto de nosotros como
de aquellos trabajadores.
Hace algún tiempo formé
parte de un equipo que realizaba sesiones de grupos
de enfoque en un área de Houston que no llegó
a mantenerse al ritmo del desarrollo urbano. Durante
numerosos sábados, nuestro equipo se reunió
con residentes del barrio del lado cercano norte para
aprender en qué querían que se volviera
su comunidad. En el argot de la planificación
urbana esto se denomina visualizar.
El grupo que yo facilité
(jerga para el acto de escuchar lo que decían
y apuntarlo) se refería a los problemas que había
por la Main Street. Se quejaba de los vagabundos, los
que usaban drogas, los mendigos, los que no tenían
casa y los inmigrantes. La mayoría
de estos eran migrantes de México y América
Central que buscaban jornal con los contratistas.
Las mujeres se sentían amenazadas
cuando pasaba en sus autos. Una reportó que le
silbaron y recordó oír un chasquido que
sonaba a besuqueo salaz.
Los trabajadores, que llegaban de
barrios circundantes, eran también consumidores
de bienes en las tiendas cercanas, en particular el
día que recibían la paga. Muchos mantenían
a familias en su país de origen. Con frecuencia
tenían hijos allá. En su mayoría,
acataban la ley. Siempre, querían seguridad,
justicia y normalidad.
Aprendimos todo esto mediante la
estrategia del chocolate caliente. Al ofrecer
a algunos hombres en el lugar de reunión una
taza de chocolate caliente de un termo en un día
frío, nos contestaban todas las preguntas con
candidez.
Como consecuencia también
aprendimos que la ciudad de Austin, Texas, nos llevaba
años luz. Habían establecido un centro
al lado de la I-35 (fácil de entrar y salir y
cerca de transporte público) pero que habían
provocado una conmoción de protestas, hasta de
piquetes.
Con el tiempo se ganaron a los residentes
después que muchos inspeccionaran el centro y
conocieran a los jornaleros, o los vieran con chalecos
anaranjados de seguridad mientras realizaban mejoras
a la vecindad. Una invitación a una parrillada
en el centro no cayó mal, tampoco.
Lynn Svensson, experta con este tipo
de proyecto, le dijo al Austin Chronicle allá
por 1999, Llegas a la ciudad y todos odian a los
jornaleros. Sin embargo, después de formar un
centro bien organizado (con baños, una cantina,
fácil acceso y salario mínimo justo garantizado),
todos los aman.
Los funcionarios municipales de Austin
estaban contentos porque se había resuelto un
problema a nivel de barrio. Un banco nacional importante
tenía planes de ofrecer servicios bancarios en
el centro. La policía tenía menos incidencias
de robo, ya que unos matones con pistola hacían
de los jornaleros blancos fáciles los viernes
por la noche. Algunas familias transnacionales en el
extranjero se aliviaban de su mala fortuna. Hasta el
Servicio de Inmigración y Naturalización
cooperaba.
Así surgió el First
Worker Corp.
CASA de Maryland, en Silver Spring,
es otro buen ejemplo. Y hay otros. Pero por cada enfoque
estelar, entre un mínimo de 300 lugares de reunión
en 22 estados, muchos no están organizados. Fue
por eso que decidimos diseñar para Houston algo
moderno, novedoso, práctico y del futuro.
Una vez redactado como propuesta,
First Human Capital se ganó de inmediato un subsidio
municipal, los sindicatos se pusieron en cola para apoyarlo
y Catholic Charities dio su respaldo. El nuevo concepto
no trataba sólo de ser un centro de contratación,
sino un centro de capacitación de los trabajadores,
con la participación de la universidad comunitaria
y organizaciones sin fines de lucro. Tendría
una plazoleta para comer y servicios de banco. Habría
programas cortos educativos por video en vivo. El mundialmente
reconocido Instituto Tecnológico de Monterrey
se había sumado para dar clases de computación.
Lo más innovador estaba por
llegar. La investigación mostró que unos
diez a veinte por ciento de los trabajadores no conseguiría
trabajo un día al azar. No obstante, estos trabajadores
podían asistir a programas de capacitación
para hacer uso de su tiempo haciendo de voluntarios
para un proyecto de mejoras comunitarias, como paisajería
y jardinería en una iglesia, mantenimiento de
esplanadas y espacios públicos, recogida de basura,
mantenimiento de casas (incluyendo adaptación
climáctica para los ancianos y los necesitados),
como parte de servicios de bajo o ningún costo.
Los jornaleros de First Human Capital
podían recibir un pequeño gravamen al
conseguir empleo con un contratista, para solventar
algunos de los costos de operación. Después
de uno o dos años la empresa entera podría
volverse autosuficiente.
He aquí el problema: se eligió
a un concejal nuevo del lado cercano norte y dejó
la decisión de realizar o no la empresa en manos
de una asociación cívica. Para entonces
mucho del liderazgo original había sido reemplazado.
Créalo o no, los impuestos a la propiedad en
auge habían puesto a algunas personas en contra
de mejoras importantes, y un buen número de los
hijos de propietarios de vivienda (herederos) se hicieron
notar en foros públicos, con otras personas de
comunidades circundantes.
El mayor obstáculo fue sobreponernos
a estereotipos arraigados y de imágenes que confundían
a los inmigrantes con los vagabundos, los
que usaban drogas y los mendigos. La manía hizo
trizas de la razón.
Al final, el voto, aunque cercano,
rechazó el proyecto innovador, futurístico
de First Human Capital. El resultado sugiere que algunas
personas prefieren vivir en un pasado subdesarrollado
fantasioso.
El nuevo estudio sobre los jornaleros
de UCLA es una buena patada en el trasero, diciéndonos
que no es mal momento para volver a considerar nuestras
posiciones y sumarnos al futuro. El estudio recomienda
que se establezcan más centros de trabajadores
porque creemos que pueden mejorar de manera dramática
las condiciones en el mercado del trabajo por jornal.
Yo añadiría que, si
se hace correctamente, también agregan mejoras
comunitarias.
El estudio nos recuerda que hay algo
con el chasquido de beso salaz que no sólo disgusta
al público, sino que persiste y persiste. Todo
lo bueno que puede ocurrir se vuelve pesadilla cuando
algunas personas no pueden superar ese chasquido.
(Editor contribuyente de Hispanic
Link, José de la Isla, es autor de The Rise of
Hispanic Political Power y del libro a editarse, Day
Night Life Death, con el fotógrafo Wilhelm Scholz.
Comuníquese con él por correo electrónico
a: Jdelaisla@houston.rr.com)
© 2006, Hispanic Link News Service
02/05/06
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