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Cuando se Vean, ¿Que le
Dira Ozzie al Presidente?
Robert
Heuer [Photo]
| Column No. 4189 |
HISPANIC LINK |
2/5/06 |
Column 4 |
Gerente de los White Sox de Chicago,
Ozzie Guillén, celebró sus 42 años
el 20 de enero con hacerse ciudadano de los Estados
Unidos. Oriundo de Venezuela, Guillén aprobó
el examen en un edificio federal en Chicago, y después
les dijo a los medios que ahora puede decir lo que quiera
y no me pueden botar del país.
El miedo a la deportación
no es algo que se asociaría con Guillén.
Durante una carrera de 21 años como jugador,
entrenador y gerente de las grandes ligas, exhibió
una costumbre refrescante de decir lo que pensaba sin
importarle las consecuencias.
Esperemos se merezca la reputación
cuando él, con compañeros del equipo ganador
mundial, los White Sox, visiten la Casa Blanca y conozcan
al presidente George Bush este mes.
En lo que el video rueda, el capitán
triunfante de los White Sox no fallaría si hablara
del significado de su reciente adquisición de
un segundo pasaporte.
Guillén relata que él,
su esposa Ibis e hijo de 19 años, Oney, se hicieron
ciudadanos para facilitar el viaje entre Estados Unidos
y Sudamérica. Durante años los Guillén,
con hogares en Caracas y en Miami, se cansaron del ajetreo
de ir a la embajada de los Estados Unidos a renovar
sus visas. (Su hijo el mayor, Ozzie Jr., ya es ciudadano
porque nació en los Estados Unidos. Su tercer
hijo, Ozney, de 14 años, calificará para
hacerse ciudadano al cumplir los 18 años).
Guillén agradece el que un
descubridor de talento del béisbol lo invitara
al norte donde pudo aprovechar la oportunidad.
El convertirse en ciudadano
es más importante que ganar la Serie Mundial
porque te haces ciudadano sólo una vez,
dice. Estoy super orgulloso de hacerme ciudadano.
Es una situación difícil aquí en
cuanto a la inmigración. Muchas personas mueren
tratando de entrar a este país si por mar o cruzando
la frontera. Nadie ha muerto nunca tratando de ganar
la Serie Mundial.
Guillén se inspira del poco
notado aspecto de la vida de Roberto Clemente, del Salón
de la Fama de béisbol, quien muriera en 1972,
a los 38 años, en un avión que iba camino
a Nicaragua con materiales de alivio para las víctimas
del terremoto. Lo que más admiro de Clemente
es cómo usó sus propios derechos como
ciudadano para expresarse.
En la década de los sesenta,
Clemente, oriundo de Puerto Rico, recibió aplauso
de una multitud anglo-parlante al declarar: He
oído que hay gente que quiere escupir sobre la
bandera americana. Yo no cambiaría este país
por ningún otro.
Si bien Clemente no se expresaba
perfectamente en inglés, sí se expresaba
con honestidad. Como ciudadano de los Estados Unidos,
Clemente se sentía obligado a expresar sus convicciones
aún cuando fueran conflictivas.
Al llegar a las grandes ligas hace
medio siglo, cuando pocas personas residentes de los
Estados Unidos hubieran visto nunca una persona tanto
negra como hispano-parlante, Clemente se enfrentó
a un constante menosprecio. Su éxito en la cancha
le dio plataforma para exigir que se trate con respeto
a los latinos. Se expresó a favor del movimiento
de los derechos civiles, las necesidades de los pobres,
e incluso encabezó la formación de la
Asociación de Jugadores de las Grandes Ligas.
El ejercicio de Clemente de sus derechos
como ciudadano inspiró a Carlos Delgado, también
de las grandes ligas, a pasar tiempo y gastar dinero
en protestar los ejercicios de bombardeo de la fuerza
naval estadounidense en la isla de Vieques, a poca distancia
de la costa de su Puerto Rico natal.
Hace varios años Delgado silenciosamente
comenzó la práctica de negarse a estar
de pie durante el tradicional séptimo turno en
el que se cantaba God Bless America. Pronto
se llegó a conocer públicamente esta protesta
de las acciones de los Estados Unidos en Irak.
Tenemos a más muertos
ahora, después de la guerra, que las que tuvimos
durante la guerra, le dijo al Toronto Star en
2004. Han estado buscando armas de destrucción
masiva. ¿Dónde están? Han estado
buscando durante más de un año. No las
encuentran. Eso no lo apoyo. No apoyo lo que hacen.
Me parece simplemente estúpido.
El ser atleta con opiniones políticas
no tenía mucha importancia mientras Delgado obraba
en relativa oscuridad para los Blue Jays de Toronto
y durante la temporada pasada para los Marlins de Florida.
Pero en el otoño que acaba de pasar, el agente
libre se zambulló en la pescera de los medios.
Se dice que los New York Mets querían
que su nuevo jugador opacara su opinión política.
Delgado accedió. En una conferencia de noticias
el 28 de noviembre, en la que flameó su nuevo
uniforme con el número de su héroe sin
trabas en la lengua, Delgado dijo, Ahora sólo
soy empleado número 21.
El grupo, Hispanics Across America,
luchan por que la industria del béisbol retire
el número de Clemente como ha hecho ya con el
de Jackie Robinson, el 42. Una mejor manera de honrar
a Clemente sería presionar al sindicato de los
jugadores a exigir que los dueños de los Mets
admitan que erraron al retar el acto de conciencia de
Delgado, quien buscaba merecer el legado de Clemente.
Delgado tiene la libertad de
expresarse como quisiera, dice ahora un vocero
de los Mets. Dave Zirin, autor de Whats
My Name, Fool? (¿Cómo me llamo,
tonto?) un nuevo libro sobre relaciones raciales, de
clase y de ideología en los deportes, asistió
a la conferencia el 28 de noviembre y alega que la organización
de los Mets sintió la reacción de los
periódicos en Nueva York y ahora se retira
con gracia.
Ozzie Guillén encuentra ofensivo
el edicto inicial de los dueños de los Mets.
Los Mets tienen un gerente general hispano y un
subgerente general hispano. Si hubiera sido yo, habría
hecho pedacitos el contrato.
Expresado como un verdadero patriota.
Pero no me lo digas solamente, Ozzie. En el ojo candente
de los medios, pregúntale a George Bush si apoya
el derecho de Carlos Delgado de protestar la ocupación
militar de los Estados Unidos en Irak.
(Robert Heuer es consultor y periodista
con base en Evanston, Illinois. Comuníquese con
él por correo electrónico a: rjheuer@comcast.net)
© 2006 Hispanic Link News Service
02/05/06
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