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Es Cierto, Virginia, le Dejaron
de Regalo Herramientas Para Mutilarse
José de la Isla [Photo]
| Column No. 4191 |
HISPANIC LINK |
2/12/06 |
Column 2 |
La manía anti-inmigrante
que tiene presa a legislaturas estatales por todo el
país ha descendido a nuevas profundidades. Todo
vale si muestra nuestro absoluto desdén
más bien nuestro pensar irracional por
los inmigrantes indocumentados. Vale también
el mutilarse.
Caso verídico: El Comité
de Educación de la Cámara de Representantes
estatal de Virginia, promulgó este mes un proyecto
de ley que va claramente en contra de los intereses
de esta nación. Va mucho más allá
de la furia entre costa y costa actual de cobrar a los
egresados de secundaria latinos en matrícula
universitaria diez veces o más lo que pagan sus
compañeros de clase. Existen cientos de tales
estudiantes que llegaron aquí de bebé,
cursaron todos sus años de escuela en el mismo
estado bajo la impresión que eran ciudadanos
de los Estados Unidos, para enterarse de lo contrario
al matricularse.
Pero por lo menos no le impiden el paso.
El comité de educación
de Virginia ha votado en pro de un proyecto de ley propuesto
por el delegado Frank D. Hargrove, que prohibiría
que los inmigrantes indocumentados postulen a la universidad.
Punto.
Hasta donde sabemos, ningún
otro estado ha considerado o aprobado similares denegaciones
generales a la educación superior.
Una gran alianza de latinos y judíos
viajaron hasta Richmond de todo el estado este mes para
presionar con éxito contra la medida por verse
en comité.
Claire Guthrie Gastanaga, vocera
de las organizaciones hispanas, enfatizó que
el proyecto de ley podría destruir futuras contribuciones
de jóvenes inmigrantes que llegaron aquí
sin saber de su estado migratorio.
Lo sencillamente cierto es que la
vida de una parte de nuestros jóvenes puede terminar
arruinada, descompuesta o perjudicada, a costa nuestra.
Nos han advertido desde mediados
de los ochenta que esta nación debe producir
más y más estudiantes bien preparados
al acercarnos al índice 3 a 1 trabajador a jubilado.
Cuando estos estudiantes se gradúen y entren
a la economía laboral, nos harán falta
para solventar el Seguro Social, o algo que se le parezca.
Hace poco los trabajadores doblaban esa cifra. Ahora
los trabajadores deben tener más preparación
académica para ser más productivos.
Demógrafo Steve Murdock, de
Texas, ha mostrado ampliamente que para su estado al
menos que la matrícula universitaria llegue a
números inauditos y las poblaciones de estudiantes
hispanos y negros reciban buena capacitación
y preparación académica, la economía
del estado se estancará y el índice
de pobreza subirá en un 3 por ciento para el
2015.
Esta es una propuesta de temer para
uno de nuestros estados más prósperos,
que disfruta de algunos de los volúmenes de comercio
internacional del país, y que se proyecta a la
nanotecnología para su futuro. Sin pelos en la
lengua, Murdock dice que el que intervenga en el acceso
a verdadera educación para los ya desventajados
negros, latinos e inmigrantes, va simplemente en contra
de su propio interés.
El sistema de universidades comunitarias
de Houston, uno de los más grandes del país
con más de 50,000 estudiantes, por ejemplo, intenta
aumentar su matrícula de estudiantes al buscar
a todos los estudiantes calificados de los egresados
de escuelas de secundaria locales. Cuando estos estudiantes
se gradúan, están dispuestos a contribuir
mil millones de dólares a la economía
local. Cada vez que una universidad no alcanza su meta
de estudiantes matriculados, la economía pierde
$6,443 por estudiante.
Para hoy se sabe de sobra que nos
hace falta que un 80 por ciento de la fuerza laboral
tenga educación pos-secundaria para mantener
la fuerza de la economía. Se pensaría
que el presidente Bush, anterior gobernador de Texas,
estuviera con esto en mente cuando enfatizó su
agenda de competitividad durante su discurso sobre el
estado de la nación el mes pasado, y la que el
secretario de comercio, Carlos Gutiérrez, estuvo
recalcando al día siguiente.
¿Qué es lo que alimenta
el espíritu anti-inmigrante?
Mike Davis, profesor de la Universidad
de California, Irvine, en su libro sin precedentes,
Magical Urbanism, indicó hace seis años
cómo los asentamientos de inmigrantes salvaron
a muchas de nuestras ciudades centrales del desmoronamiento
al mudarse a los lugares abandonados y al construir
una economía vivaz, en donde antes sólo
los borrachos y delictivos osaban pisar.
Hoy muchos de esos lugares se han
convertido en ejemplos resplandecientes del nuevo urbanismo,
con clubes, restaurantes, apartamentos y estadios en
el centro. Lugares que muchos de los inmigrantes mismos
no pueden alcanzar son áreas que muchos descubrieron
de nuevo. Billones, algunos dicen trillones de dólares
se ahorraron con el simple asentamiento en el casco
urbano, haciendo lo que son hoy nuestros centros brillantes.
¿Por qué no puede nuestro
dividendo de paz mental a sus padres y tíos que
se arriesgaron a venir aquí, se otorgue a estudiantes
jóvenes, merecedores, mediante la educación?
¿Importa realmente el estado migratorio de sus
padres? Esta nación continuará cosechando
los beneficios de su persistencia.
Aparte de toda la habladuría
de ¿qué no entiendes del término
ilegal?, ¿acaso no probó ya
el grupo de presión en Virgina lo muy americanos
que son? En los Estados Unidos uno se asimila al unirse
a otros para promover un propósito valeroso.
Así ocurrió cuando
la coalición latina/judía llegó
a Richmond a pedir que se les dé una oportunidad
a nuestros estudiantes inmigrantes. Para detrimento
de Virginia, así como para su vergüenza,
los seudo-patriotas del comité legislativo usaban
otra medida para tazar a los estudiantes.
(José de la Isla es editor
contribuyente de Hispanic Link News Service. Comuníquese
con él por correo electrónico a: jdelaisla@houston.rr.com)
© 2006 Hispanic Link News Service
2/12/06
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