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La Reclamacion de la Explotacion de los Inmigrantes en el Golfo Invisible para los Funcionarios

Column No. 4193 HISPANIC LINK 2/19/06 Column 1

Durante 17 años he luchado por los derechos de los inmigrantes en Washington, D.C. Muy poco me deja atónita.

Sin embargo, cuando oí que la gobernadora de Louisiana le dijo a un comité del Congreso este mes que no tenía idea que los trabajadores inmigrantes que están reconstruyendo Nueva Orleans sufren abusos de sus patrones, no lo podía creer.

¿Será posible que algo tan obvio para los que estamos en las comunidades de inmigrantes sea tan invisible para la gobernadora del estado donde ocurre?

Cuando los jornaleros se reúnen en ciudades por todo el país en busca de un jornal honesto, muchos terminan trabajando en la construcción. Cuando empezó en el Golfo, todos sabíamos que los inmigrantes formarían parte de la reconstrucción.

Pero su arduo trabajo en la industria de la construcción llega con un costo verdadero, en particular para los que no tiene documentos de inmigración. Son demasiados los empleadores que sacan provecho de su situación, haciéndoles promesas de salarios que no piensan pagar.

Ocurre por todo el país y parece estar peor en la costa del Golfo. Miles de millones de dólares federales fluyen hacia las grandes empresas que emplean a contratistas, quienes a su vez contratan a subcontratistas, quienes terminan por contratar a trabajadores para realizar la reconstrucción.

Hay cuidades carpa en playas de estacionamiento de iglesias en Lousiana y en Mississippi, llenas de trabajadores que carecen de vivienda. La Mississippi Immigrants Rights Alliance le dijo a mi organización, el Concilio Nacional de La Raza, que en un momento dado estaba organizando una colecta de alimentos para que los trabajadores que no habían recibido la paga pudieran siquiera comer.

Filial de La Raza, Latino Memphis, informa que docenas de trabajadores que viajaron cientas de millas de Tennessee al Golfo por trabajo, volvieron sin el sueldo que se les había prometido.

Otra filial, CASA de Maryland, acaba de entablar un pleito por parte de trabajadores abusados por empleadores en el Golfo.

Este no es un fenómeno invisible. La red de periódicos New America Media, con base en California, y Hispanic Link News Service, de distribución nacional, ya reportaban en noviembre del año pasado de la explotación de adolescentes que algunos contratistas llevaron del sur de México para luego abandonar. Distribuidoras mediáticas importantes como el New York Times, Washington Post y Los Angeles Times reportaron el fenómeno este año, y hubo cobertura espectacular y documentación extensa desde los medios en Louisiana y Mississippi.

Por ende, ¿cómo es posible que la gobernadora Kathleen Blanco no sepa lo que está ocurriendo? ¿Son tan invisibles los inmigrantes aun cuando juegan un rol importantísimo en la reconstrucción de Nueva Orleans? El Departamento de Trabajo, la agencia federal a cargo de la protección de los derechos de los trabajadores, también nos dijo que no sabía del alcance del problema. No nos podía decir cuántos trabajadores han registrado reclamos con su agencia, ni qué ocurre con los reclamos una vez registrados.

A pesar de los grandes números de trabajadores inmigrantes, y la evidencia de abuso a gran escala, el departamento cuenta con exactamente un empleado bilingüe en Mississippi, y un aprendiz bilingüe para el estado entero de Louisiana. No tiene pensado dedicar mayores recursos a la crisis de los trabajadores en el Golfo. Es como si fuéramos tan invisibles para la agencia como lo somos para la gobernadora Blanco.

En otras partes, los inmigrantes de hecho no son invisibles. Se les ataca casi todos los días por televisión y radio. Es difícil prender la televisión sin ver a alguien gritando su furia contra los centros de jornaleros o los inmigrantes en general.

Lo que ocurre en el Golfo es una versión exagerada de lo que ocurre por todo el país. Derivamos beneficios del arduo trabajo de los inmigrantes, pero no estamos dispuestos a respetar sus derechos o asegurar que se cumpla debidamente con tales derechos. Invitamos a los inmigrantes a realizar nuestro trabajo más peligroso. No obstante, no les otorgamos acceso a cuidados médicos o indemnización cuando terminan lesionados. Entonces los atacamos por las ondas sonoras por simplemente existir.

Conozco bien ese cuento. Pero todavía me sorprende cuando las personas que debían ser líderes en nuestro país no son capaces de verlo también.

(Cecilia Muñoz es vice presidenta de la Oficina de Investigación, Abogacía y Legislación del Concilio Nacional de La Raza. Comuníquese con ella por correo electrónico en: cmunoz@nclr.org)

© 2006, Hispanic Link News Service
02/19/06
FIN

© 2006 Hispanic Link News Service
2/19/06
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