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Una Pierna del Pulpo
José
de la Isla [Photo]
| Column No. 4195 |
HISPANIC LINK |
2/19/06 |
Column 3 |
Este mes me encontré caminando
entre las gradas del Capitolio de los Estados Unidos
al pie de sus jardines con un grupo de la milicia Minutemen,
preparándose a lanzar una demostración
a favor de su causa que atrajera a los medios de comunicación.
Caminé con Robert Lauten de
Brea, California, quien me explicaba, La política
de puertas abiertas es parte del TLC, del tratado de
libre comercio de Centroamérica, y del comercio
libre, sugiriendo que lo horroroso de todo se
daba por sentado. Lo que es más, alegó
que el Senado quería adjuntar provisiones de
amnistía a la propuesta de trabajadores temporales
de George Bush. La frontera abierta es una pierna
del pulpo, dijo. De allí siguió
caminando, llevando una pancarta que decía, NO
Amnesty NO Guest Worker Programs NO Deceit (NO
a la amnistía NO a programas de trabajadores
temporales NO al engaño).
No había razón en particular
para que el Sr. Lauten supiera que el fotógrafo
Wilhelm Scholz y yo habíamos viajado este verano
desde Alaska a la República Dominicana y a Oaxaca,
México, y de allí al desierto de Arizona,
explorando cómo perciben el sueño americano
las personas de este siglo.
La idea surgió en el siglo
XIX cuando los Estados Unidos tenía necesidad
de un tema unificador para establecerse como nación.
La división norte-sur pronto derivaría
en conflicto. Los inmigrantes llenaban las ciudades.
La cultura de haciendas del sur se veía amenazada
por las ciudades industriales del norte. La estructura
financiera ayudaba poco en sobreponer las recesiones.
La nueve tecnología reemplazaba las antiguas
costumbre (trenes versus lanchas a vapor). Y la gente
buscaba tierra de cultivo cuando la nación quería
expansión hacia el oeste.
Así fue los Estados Unidos
cuando llegó a presidente Abraham Lincoln. La
respuesta fue la invención del Sueño Americano.
Scholz y yo fuimos a Alaska para
ver la última frontera después
de completarse la expansión al oeste. Allí
vimos una comunidad latina en aumento, muchos inmigrantes
y migrantes, en Anchorage y lugares parecidos, que ocupaban
todas las esferas de la vida. Se cruza la frontera transnacional
allí todos los días con el Internet y
comunicaciones por correo electrónico a villas
y pueblos remotos, muchas veces trópicos. La
mayoría tiene lejos a la familia. Si bien no
están con sus seres queridos, mantienen el cariño
y nunca se alejan de ellos en este lugar remoto.
En Santo Domingo vimos más
de lo esperado cómo para algunos la frontera
es el pasaje de mar movido Mona en el Caribe, el estrecho
que separa la Hispaniola de Puerto Rico. Allí
conocimos a un aprendiz que aspira a ser jugador de
básquetbol. Si no llega a los equipos profesionales
en los Estados Unidos, se irá a Italia, donde
trabaja su madre de doméstica, para jugar.
De Oaxaca pudimos ver cómo
algunos villorios del campo se llaman pueblos
sin hombres porque han dejado sus chacras para
convertirse en trabajadores agrícolas en la industria
agrícola de México, los Estados Unidos
y aveces Canadá, para poner en las mesas estadounidenses
frutas frescas, frutas secas y verduras. Allí
vimos cómo las personas del lugar, como el artista
conocido por todo el mundo, Francisco Toledo, se unen
en la reconstrucción de la economía local
mientras que los trabajadores en el extranjero sostienen
a sus familias con las remesas.
Llegamos a Arizona en un momento
en el que 151 personas habían perecido en el
desierto de aquel estado a cruzar a los Estados Unidos.
En las siguientes tres semanas, habían muerto
177 personas.
Los dirigentes de la milicia Minuteman
Project no sacan a la luz el hecho visible que su patrulla
causa temor a los traficantes de seres humanos que penetran
para cruzar algunas de las áreas más remotas
y más peligrosas para el ser humano. La lucha
que se necesita no es contra estos trabajadores de ingresos
bajos y sus familias, sino contra los que sacan ganancias
de su situación de desesperación. Los
dirigentes de los Minutemen tampoco condenan por nombre
a los extremistas, como el grupo paramilitar Ranch Rescue,
ni aplauden a los jóvenes valerosos que colaboran
con No More Deaths (No más muertes) que salen
para intentar salvarles la vida a los que mueren deshidratados
en el desierto.
A pesar del pretexto de salvaguardar
al país, estos extremistas no han capturado a
un solo terrorista. Sin embargo, sabemos que el año
pasado murieron 279 personas en el desierto de Arizona
intentando unirse al Sueño Americano.
El Sr. Lauten y sus colegas tienen
razón en un aspecto. Se trata del movimiento
libre. Cuando la administración Clinton tuvo
la oportunidad de cambiar la propuesta que se convirtió
en el Tratado de Libre Comercio con provisiones ambientales
y de mano de obra, no llegó a mucho. Hubo la
oportunidad de reconocer, como lo ha hecho la Unión
Europea, que el movimiento de personas corre paralelo
con el movimiento comercial. Un economista guatemalteco
lo dijo bien a comienzo de los noventa, No se
puede liberar los mercados. Se puede solamente liberar
a las personas.
Si entonces hubiéramos hecho
lo correcto, al menos el 65 por ciento del llamado problema
de inmigración habría estado resuelto
ya hoy. De hecho, no tendría cariz de crisis.
No hay que dejar que la preocupación
quede en manos de los que secuestraron la problemática,
para ahora intentar expropiar una dirección estrecha.
Aveces las personas bien intencionadas, aveces las paranoicas,
han pintado caricaturas y han hecho estereotipos de
las vidas de otros, a la vez que se han declarado patriotas,
héroes y estadounidenses.
Hay que preguntarse si alguno de
ellos sabe lo que realmente ocurre con nuestros vecinos.
Hay que preguntarse si comen verduras.
Parece que el muro fronterizo que
propone el Congreso sirve menos para prohibir el ingreso
de otros y más para aislarnos a nosotros de una
visión realista del mundo que nos rodea. No se
necesita el telescopio Hubble para ver lo que debemos
ver.
(José de la Isla es autor
de The Rise of Hispanic Political Power, Archer Books.
Comuníquese con él por correo electrónico
en: jdelaisla@houston.rr.com)
© 2006 Hispanic Link News Service
2/19/06
FIN
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