| Indicaciones al Senado: Votar por la Histeria
José de la Isla [Photo]
| Column No. 4196 |
HISPANIC LINK |
2/26/06 |
Column 1 |
Puede que exista una nueva culpabilidad por asociación que vagamente evoca los días oscuros de la década del cincuenta, con el senador Joseph McCarthy. Esta vez no es lo que hacen los individuos, sino lo que oyen los senadores.
Cuando cayó la noticia que los países latinoamericanos envían delegaciones a Washington para discutir con legisladores allegados temas de securidad fronteriza e inmigración ilegal, Chris Simcox, del Cuerpo de Defensa Civil Minuteman, por uno, parece haber perdido los estribos. Insiste que nuestros senadores están en una posición vulnerable, que podrán poner el interés latinoamericano ante el interés estadounidense. Alega en una declaración a la prensa que “aquellos gobiernos son demasiado ineptos y corruptos para ofrecer un futuro luminoso” a su misma gente. ¿Por qué, entonces, tendríamos que oírlos?
El grupo de Simcox, hay que entender desde el principio, tampoco es el flautista de Hamelín, alegre, de buen sentir. Su dirigente, quien lideró la operación Minuteman en Arizona en abril, tiene un historial variable, de armas tomar. El Southern Poverty Law Center lo describe como entre los “extremistas famosos”.
El, claro, no apoya el diálogo que cruza fronteras. Hay que dudar la advertencia de este grupo
Por ejemplo, este mes, Sylvia Hernández, senadora mexicana del estado de Querétaro, estaba en Washington, D.C., con una delegación, con el fin de hablar con miembros del Comité Judicial del Senado. Les informó que México, también, tiene inquietudes sobre las personas, los bienes y servicios que atraviesan la frontera. De ambos lados.
Su inquietud incluye un sinfín de armas ilícitas de manufactura o de origen estadounidense que van a su país, se dice para equiparar a los narcotraficantes y otros que causan conflictos, daños, muertes e inestabilidad. Tenemos mucho que aprender de América Latina, en particular cuando sus representantes electos ofrecen tan grave perspectiva.
En el territorio mismo de Simcox, a unas pocas millas de su anterior base en Tombstone, Arizona, el problema no es tanto cuánta gente cruza la frontera ilegalmente, como lo es de las violaciones de derechos de los traficantes de seres humanos, estafadores y oportunistas que comercian en la desfortuna de otros, en las drogas, las armas y en cualquier cosa que rinda una ganancia ilegal.
Un grupo de derechas, RightMarch.org, pide que sus miembros “inundan el Senado con llamadas, faxes y correos electrónicos”, para protestar “casi una docena” de paises latinoamericanos que tienen interés en lo que el Senado de los Estados Unidos hará.
No obstante, parece que estos grupos “patrióticos” quisieran que los senadores diseñen soluciones sin acercarse a las personas que tienen una importante perspectiva que ofrecer. De qué otra forma se van a enterar nuestros representantes de por qué nuestras leyes no se hacen cumplir lo suficiente contra los traficantes de seres humanos (unos de los verdaderos malvados en lo referente a la inmigración), o cómo evitar que las armas caigan en las manos equivocadas del comercio fronterizo, y por qué tantas personas mueren cruzando la frontera en busca de un empleo de sueldo muy limitado, o para reunirse con la familia.
Por desgracia, se encuentran demasiados patanes en la frontera, armados, tratando de convencernos que su enfoque de vigilante resolverá un problema humanitario y temas económicos que necesitan respuestas de política pública.
El atacar a migrantes (el 40% mujeres, algunas cargando niños) a lo vigilante no corresponde con mi definición de una acción heróica, en particular la matonería con personas ya terrorizadas por maleantes al intentar llegar a los Estados Unidos.
Es buen momento de hacer caso de las acciones heróicas de Edward R. Murrow, captadas en la película, “Good Night and Good Luck”.
El 9 de marzo, 1954, Murrow se enfrentó con los extremistas de su época. Dijo a la cámara de televisión esa noche, “No nos conducirá el temor a una era de sinrazón … “ Dijo, “no descendemos de hombres temerosos, ni de hombres con temor a escribir, a hablar, a asociarse y a defender las causas que eran por el momento poco populares”.
Antes de entrar en lo específico de las transgresiones del senador alcohólico de Wisconsin quien causó tanto conflicto, Murrow dijo, “Este no es momento que los hombres que se oponen a los métodos del senador McCarthy guarden el silencio. Podemos negar nuestra herencia y nuestra historia, pero no podemos huir de la responsabilidad por el resultado”.
Palabras serias. El tema es que si los extremistas han secuestrado una preocupación pública sobre la inmigración y ahora quieren control los resultados con opacar las voces que nuestros representantes deben oír.
(José de la Isla, de Houston, Texas, es columnista contribuyente de Hispanic Link News Service. Comuníquese con él por correo electrónico en: jdelaisla@houston.rr.com)
© 2006, Hispanic Link Weekly Report
02/26/06
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