| El Dia de la Tierra:
Un Ambiente Limpio es un Derecho Civil
Richard Ray Pérez
| Column No. 4219 |
HISPANIC LINK |
04/16/06 |
Column 2 |
Cuando era niño, ni mis padres ni yo sabíamos mucho sobre la fiesta del 22 de abril llamada el Día de la Tierra. Yo no sabía de ninguna acción organizada que tomaban algunas personas por todo el país con el fin de mantener saludables a sus comunidades. No obstante, mis padres celebraban su vínculo con el aire que respiraban, el agua que bebían y la tierra que los sostenía en su vida cotidiana.
Como es apropiado, yo crecí haciendo lo mismo.
Como activistas con el movimiento chicano de derechos civiles, mi familia participó en la lucha por condiciones de vida mejores, más seguras, que incluían un ambiente saludable. Recuerdo cómo se unieron a una coalición de activistas comunitarios para cerrar un matadero hediondo y nocivo al lado de las casas de familias obreras y a sólo unos metros de la escuela secundaria local.
La comunidad tuvo éxito. El matadero se transfirió del área residencial a un local industrial, que mejor lo acomodaba.
A una generación de entonces, los latinos aún se enfrentan con una dura realidad cuando se trata del medio ambiente. Se ha visto en estudio tras estudio que nuestras comunidades se encuentran junto a las áreas más contaminadas de las ciudades en que vivimos. Tres de cada cinco latinos viven cerca de locales de desechos tóxicos. El ochenta por ciento de nosotros vive en los 437 condados con el aire más contaminado de la nación.
El noventa por ciento de los campesinos del país es hispano. Están expuestos a pesticidas en extremo peligrosos, lo cual implica que nuestros hijos tienen mayor tendencia a contraer el asma, a ser expuestos a toxinas peligrosas como el mercurio y el plomo, y menos probables a vivir con el aire, el agua y la tierra limpios que toda persona necesita.
Mis padres creían que todos tenemos el derecho de vivir en una comunidad segura y saludable, sin importar de dónde viniéramos ni quiénes somos. Su optimismo y activismo fueron mi inspiración. Ahora me dedico a motivar a otros latinos de la misma manera por medio de las películas.
Tuve el orgullo de ser director de las Sierra Club Chronicles, una serie de televisión que describe a varios héroes latinos de asuntos ambientales, que obran por proteger la calidad de vida de su comunidad.
Jesse Márquez vive en Wilmington, California, una comunidad principalmente latina junto al Puerto de Los Angeles, uno de los puertos de mayor actividad en los Estados Unidos. Su pueblo natal lleva el peso de los destrozos de la industria y la contaminación del aire que causa la creciente industria de transporte de bienes de Los Angeles. Sus vecinos están plagados de problemas respiratorios crónicos.
Al ser autor de una Declaración de Derechos Portuaria y al exigir trato justo para las personas ligadas a las ciudades porteñas por todo el mundo, Jesse ha sido líder de su propia comunidad en lograr varias victorias para tener el aire limpio.
Del otro lado del país, Alicia Torres fundó el Jardín Esperanza, una de los muchos jardines comunitarios en la ciudad de Nueva York. En la década de los setenta, el jardín era un lote vacío, lleno de maleza, basura y pintas en los muros. Alicia organizó a los residentes locales para limpiarlo y sembrar flores. Desde entonces, el Jardín Esperanza ha sido un oásis de esperanza y seguridad.
Cuando el entonces alcalde Rudy Giuliani comenzó a ofrecer lotes con jardines comunitarios a empresas constructoras de viviendas, Alicia lideró a sus vecinos en una lucha por parar las excavadoras. Llegaron de igual forma, pero gracias en parte a su activismo, un acuerdo que obtuvo el fiscal Eliot Spitzer hoy protege a más de 200 jardines comunitarios, ahora denominados parques.
Ranchero de ganado, Chris Velázquez, en Nuevo México, no había trabajado con activistas ambientales hasta que encontró picado de pozos destructivos de petróleo y gas sus tierras. Aunque la familia Velázquez hubiera sido propietaria de las tierras del rancho durante años, la Oficina de Administración de Tierras es dueña de los derechos minerales y había comenzado a alquilar las extensiones de tierra en las que pasta el ganado de Chris a empresas de energía y minas. Sus métodos de perforar contaminan el agua potable. Chris ya ha perdido docenas de ganado. Colabora estrechamente con otros rancheros para equilibrar la explotación de las tierras de Nuevo México con la conservación.
Juntos somos prueba que los latinos son parte íntegra del movimiento ambiental de hoy. El Día de la Tierra, este 22 de abril, celebramos la sólida tradición de activismo de la comunidad latina, que nos inspira a continuar en la lucha por un ambiente limpio y saludable. Aquella lucha es parte profunda de nuestra tradición.
(Richard Ray Pérez es director de las Sierra Club Chronicles, que se puede ver el segundo jueves de cada mes a las 8:30 en Link TV. Si desea mayor información sobre la serie, sírvase visitar www.sierraclubtv.org)
© 2006 Hispanic Link News Service
04/16/06
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