| Encargado del Programa Bracero Opina Sobre el Debate del Trabajador Invitado
Edward Barrios Acevedo [Photo]
| Column No. 4240 |
HISPANIC LINK |
05/28/06 |
Column 3 |
Se pensaría que Dionicio Morales, a sus 87 años, ya estaría dispuesto a colgar su sombrero e ir de pesca.
No todavía.
Lo que sí, el fundador de la mayor organización comunitaria hispana de la nación, la Mexican American Opportunity Foundation (MAOF), en California, pasará al menos unas cuantas hora al día en su oficina en MAOF, o estará dando un discurso en algún lado. Su régimen durante los últimos cinco años incluye ir tres veces por semana al hospital para tratamientos de diálisis.
Morales pasó la mayoría de su vida como promotor de la comunidad latina en una carrera que incluye haber servido como el funcionario federal encargado de hacer cumplir el programa bracero – el primero nunca – entre los Estados Unidos y México. Eso fue en 1942.
Su responsabilidad en el Departamento de Agricultura era asegurar que se cumpliera con el acuerdo binacional que incluía protecciones fundamentales al trabajador y requerimientos de nivel de vida.
En una serie de entrevistas en su casa de Pico Rivera, Morales compartió su opinión sobre el actual debate en el Congreso sobre la reforma del sistema de inmigración y el propuesto pacto de trabajadores invitados del presidente Bush. La concusión y corrupción que Morales recuerda haber visto lo pone en contra de Bush y de muchos de los dirigentes latinos de hoy.
A continuación un resumen de algunos de sus inquietudes claves:
¿Qué opina usted sobre las discusiones sobre la reforma migratoria de hoy?
Hemos fracasado en la colaboración, en lograr un diálogo que convenga tanto a México como a los Estados Unidos. Si alguna vez se precisó de una colaboración y de fomentar mejores relaciones, ahora es cuando.
¿Piensa usted que hoy podría funcionar un programa bracero?
No, no me parece. Una preocupación es las ramificaciones que tendrá sobre las personas que ya están haciendo el trabajo aquí – por ejemplo, un mexicano puesto en contra de otro mexicano, o de un mexicano americano.
¿Qué encontró usted al hacer cumplir la reglamentación del programa bracero?
Observé que la agroindustria controlaba por completo la vida de los trabajadores, creando una especia de psicología de esclavitud, con la implicación de, “Si no trabajas duro, vamos a tener que devolverte a México”. Para los trabajadores era un verdadero temor.
¿Los estaban explotando?
Observé abusos de ambos lados de la frontera. Por ejemplo, un mexicano tendría que sobornar a un alcalde en su pueblo para obtener la solicitud y después pagar más a otros en la frontera por entregar la solicitud – un montón de dinero.
¿Y de este lado de la frontera?
Las estafas que circulaban en campamentos individuales robaban a los trabajadores de manera regular. Los coyotes llegaban a los campamentos a altas horas de la noche, trayendo a prostitutas. El campamento deduciría dinero de cada trabajador, así no se acostaran con las prostitutas, y recibiría su tajada.
Algunos campamentos llevarían a los trabajadores lo esencial para vivir, y les cobrarían altísimo porque los trabajadores no tenían a dónde más recurrir.
¿Tuvo usted problemas?
Sí, claro. Tuve que cerrar el negocio de unos cuantos agricultores por no cumplir con las normas. Con frecuencia me preguntaban, “¿De qué lado estás? ¿Del de los mexicanos, o del nuestro?”
Si se estableciera un nuevo programa bracero, ¿habría que permitir la participación de los sindicatos?
Sí, absolutamente. Los sindicatos pueden ofrecerles una voz a los trabajadores y protección de una variedad de abusos. Los sindicatos como los Trabajadores Agrícolas Unidos deberían poder hacer registrar su perspectiva en el proyecto de ley, ya que van a ser los afectados por el programa.
¿Qué otras inquietudes tiene?
La prioridad principal tendría que ser la salud de los trabajadores invitados. Están realizando una labor ardua en el campo y necesitan servicios médicos adecuados de doctores que los entiendan.
Falta todavía hablar de hacer cumplir el programa. Hay millones que no están incluidos en ningún programa que podrán seguir indocumentados. Nadie penaliza al agricultor por contratar a personas sin las credenciales apropiadas. ¿Acaso cambiaría eso?
Los críticos aseveran que los mexicanos les quitan empleo a los americanos. Pero vamos a ser claros – en realidad les quitan trabajo a otros mexicanos y a los mexicano americanos que ya están aquí.
(Morales, nacido en 1918, escribió una crónica de sus experiencias en su autobiografía, Dionicio Morales: A Life in Two Cultures, que editó Piñata Books, Arte Público Press, en 1997. Edward Barrios Acevedo es columnista, consejero y maestro en Los Angeles. Comuníquese con él por correo electrónico a: Edwardfactor@yahoo.com)
© 2006, Hispanic Link News Service
05/28/06
FIN
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